El Plan Decenal de Educación aprobado en consulta popular señala, como una de sus políticas, la revalorización de la función docente. No es posible mejorar la calidad de la enseñanza si no se cuenta con mejores maestros. Y esto implica atender la formación, selección y distribución de los maestros, la política de remuneraciones y la evaluación de estos.
Los deplorables resultados en las pruebas para llenar las 12 mil nuevas plazas docentes que creó el Gobierno son una dramática señal de los bajísimos niveles de formación de los profesores.
Además, no hay programas eficaces de formación continua y mejoramiento para quienes se hallan en la carrera docente. Los procedimientos de selección para escoger maestros capacitados son absolutamente necesarios. Pero mientras no se revalorice en la sociedad ecuatoriana la función docente, a la profesión no accederán los mejores talentos.
Esa revalorización pasa por el incentivo de buenas remuneraciones, que deben estar relacionadas directamente con la evaluación del desempeño docente, para premiar la excelencia. Se requieren incentivos para los maestros rurales.
La manipulación partidista en el gremio de maestros ha hecho mucho daño a la educación. Más allá de la retórica habitual en la celebración del Día del Maestro, revalorizar su función es una tarea aún pendiente.
Hora GMT: 13/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
