Las perspectivas para las finanzas globales son difíciles, por los efectos de la crisis

El huracán financiero que experimentó la economía mundial durante 2008 no tendrá una salida rápida... ni sencilla.
Diversos organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina (Cepal) han alertado sobre la duración y los efectos que tendrá la crisis en el planeta.
En ese contexto, la región no escapa al panorama que se prevé para 2009. La caída de exportaciones, créditos e ingresos es uno de los efectos que se vislumbran en el continente.
Mientras, los líderes mundiales abogan por el desarrollo de un nuevo modelo económico que corrija las fallas que ocasionaron esta gran crisis. (DP)
La economía mundial espera un nuevo modelo
El mundo inicia un nuevo año entre los anuncios de recesión y el llamado para enfrentar los efectos del huracán financiero
¿Superará la economía mundial la crisis que la golpeó tan fuertemente en 2008? Es la interrogante que marca el inicio de este año y que, sin duda, será clave en las decisiones financieras que se tomen durante los próximos meses.
Y es que es imposible concebir la economía del planeta y su futuro sin analizar este remezón, que si bien se inició en 2007, evidenció su fuerza durante el año que concluyó, al punto de que los líderes mundiales han hablado sobre la necesidad de crear un nuevo orden financiero global. En ese sentido, las culpas apuntan contra el sistema capitalista y su falta de control en el mercado. Por ejemplo, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, se pronunció a favor de "repensar el capitalismo" y de la legitimidad que debe tener el Estado para intervenir en el sistema financiero.

Para el experto económico Julio José Prado, las actuales circunstancias suponen una crisis del capitalismo, pero no "el fin de la economía de mercado". El analista manifiesta la necesidad de "encontrar un modelo mixto, en el que la bonanza del mercado nos permita generar niveles de desarrollo económico que son imposibles de obtener en otros modelos de corte comunista, pero que existan los suficientes controles como para evitar el libertinaje económico". Con ello, se evidencia la necesidad de controlar el rumbo de las finanzas como una de las lecciones de una situación que se inició por falta de supervisión.
La crisis que pudo evitarse
El 7 de septiembre de 2008 quedó señalado como "el lunes negro", y aunque después de ese día vinieron otras jornadas negativas para los negocios financieros y bursátiles, esta es la fecha que marca el inicio "oficial" de la crisis económica que se originó en los Estados Unidos y que se extendió al resto del mundo.
La economía de los EE UU, golpeada por los ataques terroristas de 2001, vio en la disminución de las tasas de interés un mecanismo para incentivar el consumo. Así, miles de personas empezaron a acudir a las entidades crediticias para obtener préstamos, en su mayoría, hipotecarios, con lo que se creó una "burbuja inmobiliaria" que se caracterizó por la entrega de recursos sin garantías por parte de los bancos "a personas que no debían haber tenido acceso a crédito", explicó Prado. "El sistema era una bomba de tiempo porque, para el año 2007, el nivel de deuda promedio de las familias en los EEUU era del 130% de su ingreso", añadió el experto.
De esta manera, se hizo prácticamente imposible que los deudores pagasen sus créditos, con lo que las instituciones financieras empezaron a sentir los impactos de la falta de liquidez. Al mismo tiempo, la bolsa de valores de Wall Street sucumbía al huracán financiero, plagada de títulos hipotecarios que habían llegado al mercado bursátil alentados por el crecimiento del negocio inmobiliario. Las caídas de la bolsa de Nueva York provocaron desplomes en las plazas de Londres, Fráncfort, Tokio, Madrid y París, entre otras.
Grandes bancos, como Freddie Mac, Fannie Mae, Lehman Brothers y Merrill Lynch, entre otros, aceptaron sus problemas económicos y debieron acudir a la ayuda estatal. Esas primeras ayudas financieras en los EE UU precedieron al gran rescate bancario, conocido como Plan Paulson, que autorizó el refinanciamiento de las entidades crediticias en problemas por un monto de $700 000 millones. De su lado, los gobernantes europeos también tuvieron que aprobar una serie de rescates económicos para las entidades financieras de ese continente, que igualmente sucumbieron a la crisis.
El año 2009 llega entre la demanda de corregir los errores y la recesión económica que ya ha sido aceptada por las principales economías del mundo. (DP)
Efectos de la crisis
Difícil panorama para América Latina

Con un crecimiento económico estimado en el 1,9% por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), este año se presenta difícil para la región.
A finales del año pasado, el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, señaló su preocupación por los impactos del huracán financiero en economías como la latinoamericana. "Los países de economía emergente no solo deben enfrentarse a la baja de sus exportaciones y a un retroceso de la confianza, sino que también son las últimas víctimas de la crisis financiera", señaló.
La mayoría de las economías regionales encuentran un alto sustento en sus ventas externas, que en su mayoría corresponden a materias primas (commodities). Y ese es uno de los obstáculos que América Latina deberá enfrentar, ya que los precios de las commodities han experimentado fuertes bajas durante los últimos meses.
Otro de los problemas que puede afectar al continente es la incapacidad de buscar mecanismos de crédito. Una reciente publicación del Banco de España señalaba que "la crisis financiera internacional ha llegado con intensidad y de lleno a los mercados latinoamericanos, los que experimentarán un punto de inflexión que obligará a cambiar las previsiones sobre el crecimiento económico en la región". (DP)
Hora GMT: 05/Enero/2009 - 05:10
