La insistencia del Gobierno en afirmar que la campaña por el "No" estaba ya en marcha, cuando en verdad esta no había empezado, ha sido, de manera paradójica, el mayor incentivo para que, en realidad, se inicie este proceso.
Hasta días atrás, la verdad es que no se había visto a mucha gente hablando del "No", salvo, claro está, a algunos políticos, hasta que Correa lo mencionó y, ahora sí, se ha empezado a mencionarlo y a pronosticar qué sucedería en caso de que el pueblo se pronunciara mayoritariamente de ese modo, en las urnas.
La verdad es que al respecto las reglas no están del todo claras, como tampoco nada aparece claro jurídicamente, porque se supone que nos encontramos en un estado de excepción, hay una Asamblea Constituyente, se cerró el Congreso, se tumbó a unas autoridades, y se ha designó a otras, a dedo.
En esta suerte de "caos organizado" no es extraño que algunos aspectos de las reglas de juego no se hallen bien definidas, como aquella de que si se fijan o no franjas de publicidad y que ha sido mencionado por el TSE, organismos que podría normar, como ha hecho en ocasiones anteriores, así como otros vacíos que puedan existir. Pero nada de esto debe alterar el pronunciamiento del pueblo, y peor ser usado a conveniencia del grupo que hoy detenta el poder, para cambiar las reglas de juego preexistentes.
Cómo definir los resultados en las urnas está delimitado en el estatuto electoral, por lo que los ciudadanos deben impedir cualquier intento por vulnerar su pronunciamiento y que es un mandato que hay que respetar. La nueva Constitución tiene que ser aprobada con el 50% más uno de los sufragantes. Eso quiere decir que deben superar en ese porcentaje al "No", más los nulos y los blancos.
En los últimos días se ha comentado que habría ciertos políticos del sector oficialista en el poder que pretenderían modificar esta regla aprobada por el soberano en las urnas. El país tiene que impedir que esto ocurra porque sería burlarse de su pronunciamento.
Ir a un referendo está contemplado en la decisión de tener una Asamblea Constituyente y en la elección de sus miembros, y allá nos encaminamos.
Ojalá no se intente armar el caos para pescar a río revuelto y cambiar los porcentajes de aprobación o reprobación de la nueva Carta Magna. El principio elemental de la práctica democrática es someterse al pronunciamiento de la gente, guste o no, sea del agrado del poder o no. Sería inadmisible que se empiece a interpretar una decisión popular, y que se respete la Constitución de 19 98 cuando conviene, pero se la inobserve cuando no. En democracia, hay que respetar siempre las reglas de juego.
Hora GMT: 18/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
