Opini贸n
El apoyo al Gobierno de Bashar al Assad de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha impedido que se ejerza antes una acci贸n m谩s eficaz para detener una guerra civil que ha dejado ya en Siria sobre los 40 mil muertos y 500 mil desplazados en los 煤ltimos 19 meses. Sin embargo, la semana pasada., el presidente ruso, Vladimir Putin, ha asegurado que su pa铆s busca terminar con el conflicto en Siria, y que se halla interesado en la instauraci贸n de un r茅gimen democr谩tico y no en ayudar al presidente Bashar al Assad.
El propio vicepresidente de Siria, Farouk al Sharaa, ha reconocido que no existe otro camino que el de una negociaci贸n entre el Gobierno y los rebeldes para poner fin a la guerra. Ahora, las fuerzas militares leales al Gobierno no pueden derrotar a los rebeldes ni estos imponerse a los primeros.
Las declaraciones han sido interpretadas como una se帽al del debilitamiento del r茅gimen de Bashar al Assad. Un aspecto clave del conflicto es terminar con ese Gobierno autoritario, parte de una dinast铆a familiar que se ha prolongado por 40 a帽os, con una deplorable historia de abusos del poder, y que en la represi贸n a los opositores ha cometido graves violaciones a los derechos humanos.
La posici贸n rusa es una se帽al de que puede estar cerca la paz en Siria, pero existe el riesgo de que, con el r茅gimen de Bashar al Assad m谩s cerca del colapso, arrecien reacciones desesperadas, como las que denunci贸 d铆as atr谩s la OTAN, seg煤n la cual las fuerzas militares gubernamentales habr铆an lanzado misiles Scud dentro del pa铆s.
Urge, pues, como pidi贸 en noviembre Lajdar Brahimi, el enviado especial a Siria por las Naciones Unidas y la Liga 脕rabe, que Consejo de Seguridad convierta a la Declaraci贸n de Ginebra en una resoluci贸n para crear un Gobierno interino, es decir, para que sea un proyecto pol铆tico real que permita frenar las muertes y la destrucci贸n del pa铆s y logre la paz.
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