Nuevo sistema de venta

El nuevo sistema controla el número de cilindros de gas que una familia puede adquirir. Se busca evitar el contrabando del producto por las fronteras

La tarjeta inteligente, sistema creado para racionalizar y regular la distribución del gas doméstico y frenar el contrabando en las poblaciones fronterizas con Colombia y el Perú, entró en la fase de prueba operativa piloto ayer en la parroquia de Tufiño (Carchi).

"El objetivo es que los ciudadanos no hagan colas para acceder al carburante, es decir, que reciban en sus hogares las pipetas", señala José Franco, director de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH) de Imbabura y Carchi.

El funcionario informó que llegaron 60 lectores de tarjetas o PDA al Carchi, dispositivos que serán utilizados por los distribuidores móviles para efectuar la lectura de los códigos del contenido de la información de esos documentos plásticos.

Estas tarjetas, con más seguridades, contienen información de los beneficiarios como nombres y apellidos, número de cédula, dirección, cantidad de cilindros a recibir (1, 2 o 3), miembros de la célula familiar, entre otros datos.

Esta modalidad de distribución sacará de circulación el proyecto "Mi Gas con Dignidad", que utiliza vetustos cajeros ubicados en Tulcán, Tufiño y Urbina, y archivará más de 35 mil tarjetas plásticas con códigos de barras utilizadas para acceder a tickets valorados en $2, empleados para la compra del Gas Licuado de Petróleo (GLP) en medio de inmensas filas.

La falta de seguridades de la antigua tarjeta, el mercado negro de venta de las mismas, y adulteración de esos comprobantes pusieron en evidencia que el plan fracasó y obligaron a las autoridades de la ARCH a contratar nuevos estudios en búsqueda de un sistema más eficaz y una distribución puerta a puerta, dice Franco.

Investigaciones de Inteligencia Militar determinan que en el mercado negro la reventa de un ticket en los exteriores de los cajeros alcanza un techo de hasta $8; una vez en poder de las redes de microtráfico urbano son comercializados a las denominadas mafias de contrabandistas de combustibles colombo-ecuatorianas en $11, quienes expenden un cilindro de gas subsidiado en Colombia en $24.

En los cantones Tulcán, Huaca, Montúfar y Bolívar, han sido entregadas más de 44 mil tarjetas inteligentes a similar número de familias, previo catastro que depuró el censo efectuado en 2007 el Instituto de Nacional de Estadística y Censos, que determinó el número de bombonas a entregar a cada familia. Los técnicos de la ARCH aseguran que el número de familias beneficiarias tras el último empadronamiento creció en seis mil, cuyos hogares están conformadas por parejas jóvenes, ecuatorianos de otras provincias radicados en el Carchi y refugiados colombianos que son acogidos en el proyecto.

Hace dos semanas se realizó un simulacro en dos barrios de Tulcán, donde la gente experimentó en un día el programa que busca regularizar la entrega y evitar así la fuga del carburante hacia más de 20 poblaciones fronterizas colombianas por más de 35 pasos entre el Ecuador y Colombia.

Rocío Bastidas manifestó que después de más de una década recibió la bombona en su casa, sin tener que esperar días formada en tediosas colas enfrentando sol y agua, en medio de escándalos y enfrentamientos que provocan los denominados contrabandistas, quienes buscan acaparar la mayor cantidad de cilindros. (RC)

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Se prevé implementar el uso de las tarjetas inteligentes en la frontera sur, en donde también existe contrabando del combustible.

Se utilizarán 60 lectores de tarjetas o PDA, con la finalidad de controlar el correcto expendio de los cilindros de gas.

Ciudadanos esperan que existan controles en la venta de los cilindros

Los habitante de la provincia norteña tienen sus dudas sobre la efectividad del nuevo sistemas de venta de las bombonas.

Danielo Chingal cree que si no hay seguimiento y controles contra los repartidores, los cilindros no llegarán a los hogares. Mientras que Raúl Mejía sugiere que deben habilitarse puntos fijos de distribución en la ciudad para fortalecer la iniciativa de la tarjeta inteligente.

La propuesta es bienvenida por la ARCH que estudia esa probabilidad y analiza duplicar a 120 los dispositivos o lectores para aplicar el sistema de control en la entrega.

José Franco agrega que no quieren crear falsas expectativas en la población sobre la creación de puntos de venta fijos, pero adelanta que si las condiciones lo permiten podría hacerse realidad esa demanda.