No pareciera que el Gobierno de la revolución ciudadana tiene muy claro cuáles son los intereses comerciales del Ecuador en el concierto mundial y de qué modo se los puede integrar en la política de relaciones internacionales del país. No hay una visión política que integre las dos dimensiones dentro del objetivo principal que se ha propuesto el Gobierno: la afirmación de la soberanía e intereses nacionales.
Hasta ahora, la defensa de esa soberanía tiene un sentido caótico: ha provocado la ruptura de relaciones con Colombia, el distanciamiento con el Brasil y muy probablemente también ahora con España, tras el anuncio del presidente Correa de que la empresa Repsol-YPF (un consorcio argentino-español) se tendrá que ir del país. En los tres casos, la defensa de la soberanía nacional termina por afectar las relaciones comerciales del Ecuador y nuestra posición diplomática en espacios claves como son el regional y el europeo. Si bien Correa argumentará, una vez más, que en el caso de Brasil, y ahora de España, el conflicto es con empresas privadas y no con los Estados, no puede negarse que las relaciones con los dos países se han visto afectadas por una razón de la diplomacia contemporánea: los Estados son, al mismo tiempo, defensores de los intereses en el exterior de las grandes corporaciones de sus países.
Mientras se afectan relaciones tan cercanas como las de Colombia, Brasil y España, y se tiene estrategias poco claras hacia los Estados Unidos -el gran socio comercial del Ecuador- el Gobierno del presidente Correa muestra una especial simpatía y atracción por Venezuela, desde hace algún tiempo por Irán -cuyo presidente ha sostenido absurdos históricos y tesis antihumanitarias- y de modo reciente por Rusia. Y ha puesto un especial énfasis con estos países sin que los resultados de las relaciones sean evidentes pese a las enormes promesas -como las de Venezuela dada la descomunal ineficiencia del estado bolivariano- o simplemente porque no hay vínculos comerciales fuertes (casos de Irán y Rusia).
También en el terreno de las relaciones internacionales, el Gobierno de Correa define los intereses y las prioridades por razones puramente ideológicas, sean estas la defensa de un nacionalismo descontextualizado de los intereses comerciales, o simplemente por afinidades personales y políticas (como ocurre con Venezuela e Irán).
Como en todos los demás campos, en este tampoco hay espacio para discutir los alcances de la política, ni una ministra con capacidad para establecer prioridades en la agenda y debatirlas públicamente. Reina la confusión, la novelería o los simples caprichos ideológicos del presidente de la República.
analisis@hoy.com.ec
Hora GMT: 03/Noviembre/2008 - 05:11

04/Noviembre/2008 a las 14:03
Es resultado del politiqueo de las relaciones internacionales.Tal vez no oyeron o no oyeron bien eso de , a quien buen arbol se arrima buena sombra recibe?.O eso de quien con lobo se junta....Que esperamos de Iran, que nos compren petroleo, o que nos vendan arena, de lo hay mucho allí.Que perdamos socios reales, aliados naturales, so pretexto de apoyo a tesis internacionales, que nada tienen que ver con la realidad de nuestro pais.NO a los nombramientos a dedo, compadrazgo, amistad o "bacaneria" en algo tan fudamental y necesario para nuestro pais. Embajadores.,Cónsules, secretarios, secres, y demás "panas" no deben llevar las relaciones internacionales de nuestro sufrido Ecuador.