Por Juan Montaño Escobar
axe858@hoy.com.ec
Por estos días, un hermano me acercó unas hojas para que firmara una exigencia comunitaria para el traslado de la refinería de petróleos, instalada en la ciudad de Esmeraldas, a cualquier lugar del país o a la provincia que la quiera.
Las bromas de otros tiempos, por esa misma demanda, ahora son injustificables. Firmé esa propuesta de radicalismo ecológico. El Gobierno central permite el daño irremediable del hogar territorial que habitamos los afroecuatorianos de Esmeraldas.
"Eco" se deriva de oikos, que significa "hogar", la Casa grande en la ecofilosofía de los Ancestros. Este jazzman percibe que en las inacciones ambientales del Gobierno hay racismo ecológico o ecoracismo. Mis percepciones son resultado de las experiencias descorazonadoras con el indetenible borrado del verde vegetal de la provincia, la contaminación de la destartalada refinería de petróleo, la próxima instalación de ocho motores de combustión interna que aumentará la cantidad de azufre atmosférico y la baja coordinación del Ministerio del Ambiente con los gobiernos autónomos descentralizados (GAD).
Al cumplirse el tercer aniversario del Gobierno de la revolución ciudadana, es contrarrevolucionario el desempeño ecológico en Esmeraldas. Bien dicho, ecoreaccionario. El Ministerio del Ambiente ha entregado competencias en sus 10 años de funcionamiento a seis GAD de 245. A una media de dos por año. Todo un récord. Nada, habrá que esperar 120 años para quieran apoyarse en las administraciones locales y seccionales. No hay prisas, los esmeraldeños ¿aguantan? Los funcionarios ministeriales suelen decir que los GAD no cumplen unos estándares de calidad. Esos estándares de calidad indican la eficiencia y eficacia del control ministerial. Sin dudas, una escala exacta y estricta para palabrear desde arriba la dura verdad de abajo. A ver, examinemos el índice de calidad ministerial, ¿cuántos depredadores del bosque esmeraldeño han sido sancionados? Unos pocos jornaleros. ¿Cuántos funcionarios de Petroindustrial han sido castigados? Ninguno. ¿Y de Termoesmeraldas por el azufre en la atmósfera? Tampoco.
El racismo ecológico es la depredación de territorios, culturas, regiones y, finalmente, apunta a la existencia física de las personas. Es directa la relación entre las hectáreas de bosque esmeraldeño borradas y la pobreza del norte provincial. También la migración hacia las ciudades. ¡Qué coincidencia, son afros aquellos que viven a la vecindad del bosque!
El ecoracismo es la aniquilación de mi gente. Qué importan unos árboles menos y más toneladas de azufre en el aire, en las estandarizadas opiniones gubernamentales. Razón demás para firmar los papeles de la rebeldía, al ecoracismo lo detiene el ecoradicalismo afro. Malcolm X hubiera propuesto: "Si no podemos hacer que el Gobierno cambie sus malas ideas ecologistas con relación al bienestar de la gente esmeraldeña, entonces debemos ser nosotros los que cambiemos nuestras políticas ecologistas de aguante".
Hora GMT: 16/Enero/2010 - 05:09

16/Enero/2010 a las 08:21
Sin duda Juan su pensamiento lo resume en la última oración, que se toma la libertad poética de parafrasear a Malcolm, el Grande. Pues, hàganlo y ya. Aunque, creo ayer ya era tarde. Solidariada militante para su enojo.
16/Enero/2010 a las 12:55
Los afroecuatorianos de Esmeraldas también han sido contaminados por la ceguera de la izquierda, y por su fanatismo. La Refinería de Esmeraldas podría ser controlada debidamente si la propietaria fuera la Exxon. Y si Termoesmeraldas estuviera en manos de una empresa española. Pero eso es imposible porque uy! que miedo! la seguridad nacional... La soberanía energética...l adignidad de la patria...etc. Así que los esmeraldeños, y próximamente los mantenses, se ahofarán en azufre y productos cancerígenos por culpa de este maridaje siniestro entre patriotas nacionalistas serranos, afros de izquierda radical, oligarcas de la costa deseosos de gasolinas regaladas y más.