Carlos Julio Solano Veintimilla, de 44 años de edad, sin aparente afiliación política, fue detenido ayer en Machala, por supuestamente faltar el respeto al presidente.
El hecho se produjo cuando Correa salía de una entrevista en Caravana Televisión. El mandatario no había recorrido 100 metros cuando Solano apareció de improviso e insultó e hizo gestos a Correa, según reporte de la Policía. El presidente detuvo la caravana, se bajó del vehículo de manera sorpresiva y fue en busca del ciudadano; incluso estuvo a punto de caer. Enojado regresó a su automotor. De inmediato se detuvo a Solano y se lo trasladó a la Policía Judicial de Machala y de ahí al Centro de Detención Provisional.
Con él son cinco los detenidos por atentar a la majestad del poder. (AM)






28/Enero/2010 a las 05:57
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 06:30
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 06:36
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 07:55
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 09:09
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 09:27
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 09:57
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:02
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:02
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:04
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:04
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:17
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:21
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:35
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:49
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 10:54
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 11:06
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 11:55
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 11:57
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 12:07
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 12:32
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 13:40
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 13:57
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 14:04
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 15:22
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 15:28
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 15:36
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 16:49
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 18:09
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 18:41
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
28/Enero/2010 a las 18:56
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!
29/Enero/2010 a las 21:04
Esta actitud de ególatra inseguro pone en evidencia que correa, igual que chávez, no tolera la oposición y menos la disidencia. Es una verdad dolorosa porque esto no permite que vivamos en una democracia sino una dictadura electorera.
Esta prepotencia solo demuestra que el señor se preocupa más por lo formal que por lo sustancial. Típica actitud de quien no sabe hacia dónde va porque se pierde en el gesto ajeno, porque delata que su nivel de intolerancia es el que le maneja. Típica actitud de falta de objetividad y poco análisis. Cuando las formas ofenden, la inseguridad crece. Cuando las palabras evidencian desprecio, los actos siguientes deben encaminarse hacia la paz y la conciliación, de lo contrario el día a día es una condena.
Miles de ecuatorianos, cada vez más, estamos en desacuerdo con el acomplejado y sensible presidente. Él falta el respeto a todo el mundo en las cadenas sabatinas, en el uso desmedido de los medios, en la sobreexposición de su desgastada imagen, que hoy por hoy causa repulsión. Para muchos de nosotros sería muy grato encontrarse con el presidente y decirle en su sonriente faz que nos es insoportable, que no queremos más su abuso de autoridad, disfrazado de inteligencia, que más allá de su posición política, su presencia nos es antipática, que su arrogancia evidencia debilidad de carácter y poca firmeza en la toma de decisiones.
Pero no se trata de revanchismo, se trata que él ostenta un cargo al que el que el ciudadano común no tiene acceso fácil. En lugar de someter al poder del poderoso ofendido a este honesto ciudadano que tuvo el infortunio de demostrar lo que pensaba con sus manos, el presidente debió leer este gesto solo como un indicio y medir la aceptación popular en la realidad. Y darse cuenta que el descontento crece. Que esto, en lugar de ser una agresión, es una muestra que tanto gasto en publicidad pueden revertir el propósito para el que fue creado.
Mídase presidente y recuerde que usted, como todos, cosecha lo que siembra. ¡Cuánta fragilidad escondida!¡Qué facíl es ofenderlo y sacarlo de sus casillas!