Por Diego Araujo Sánchez
El teórico del quinto poder es el español Ignacio Ramonet que, desde hace más de un lustro, repite el mismo discurso contra los medios de comunicación. A través de la prensa, los ciudadanos tenían la posibilidad de "criticar, rechazar, enfrentar democráticamente decisiones ilegales, que podían ser inicuas e injustas e inclusive criminales contra personas inocentes". Los medios de comunicación fueron instrumentos para servir a los ciudadanos contra los abusos del poder. La prensa se ganó el reconocimiento de "cuarto poder". Sin embargo, para Ramonet, la globalización y el capitalismo financiero determinaron que los medios abandonaran el papel de contrapoder, y que el nuevo poder se halle en manos de los grandes grupos económicos planetarios. Los nombres de la gran trinidad globalizadora son Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio. Los medios tienden a integrarse, a constituir grupos mundiales que manejan la escritura, la imagen y el sonido y los difunden por canales diversos ya no solo en el ámbito local, sino mundial. Para Ramonet, ese desarrollo capitalista ha determinado que el cuarto poder se una a los tres poderes para aplastar a los ciudadanos: los medios se han pasado a las trincheras del enemigo. En consecuencia, "es necesario crear el quinto poder, que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. Un quinto poder cuya función sería denunciar al superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal". Desde este núcleo inicial de crítica a la prensa, la creación del quinto poder, mutatis mutandi, se ha extendido a las versiones de la democracia participativa del socialismo del siglo XXI, en los modelos constitucionales de Venezuela, Bolivia y el Ecuador.
La Constitución de Montecristi creó la Función de Transparencia y Control Social. El papel que le asigna el artículo 204 es el de control de los organismos del sector público y, a la par, "de las personas naturales y jurídicas que presten servicios o desarrollen actividades de interés público, para que los realicen con responsabilidad, transparencia y equidad". ¿Están en la mira los medios?
La cabeza del quinto poder es el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. No obstante, este quinto poder no es en absoluto un contrapoder del Gobierno, el congresillo, la Corte de Troya o el Tribuna Constitucional metamorfoseado por arte de birlibirloque en Corte Constitucional, ni del Consejo Nacional Electoral.
Tampoco calza con la realidad local el análisis generalizador e ideologizado de Ramonet sobre los medios de comunicación. Un organismo ciudadano que forma parte del aparato institucional del Estado, y cuyos integrantes son seleccionados no por los ciudadanos sino por el poder político, es una caricatura de participación ciudadana que, para utilizar las mismas palabras de Ramonet contra la prensa, se une con todos sus bártulos con los demás poderes contra los ciudadanos. No es un contrapoder. Es otro instrumento del poder político de turno.
daraujo@hoy.com.ec
Hora GMT: 26/Enero/2009 - 05:09

26/Enero/2009 a las 11:18
Ya estamos cosechando lo que sembramos con la nueva Constitución: LA ANTESALA A LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.
26/Enero/2009 a las 13:07
Ni siquiera vamos a la dictadura del proletariado sino a la dictadura del grupillo llamado buró político, como ha sucedido en todos los países en que se ha impuesto el marxismo. Por esa razón los dictadores se eternizan ya que no hay ningún contrapoder que se oponga. Y además tienen el cinismo de realizar elecciones con una sola lista para que la votación sea de 99% para disimular que la dictadura es del 100%. Estas farsas de elecciones son un hecho histórico en todos esos países.
¿QUÉ VAMOS A HACER?