Por Omar Ospina García
Sí, la crisis no es solo financiera. Es cultural. El mundo entró de lleno, de la mano de Milton Friedman y su tenebrosa Escuela de Chicago, en una vorágine de especulaciones, de manejo libertino de la economía, de imposición de las leyes de la oferta y la demanda, la Ley del Mercado, como la única posibilidad de riqueza y desarrollo. Y ese modelo se impuso por artes de los gobiernos, como en los Estados Unidos y la mayoría de los países desarrollados para los cuales gringolandia fue el espejismo del sueño americano, creyentes convencidos de las bondades de la criatura, tanto como a las malas por la violencia, la tortura, el terror, como en Chile, Argentina, Brasil y paradójicamente, en China.
Los muertos de Tianamen no fueron por las alverjas sino por la decisión del Gobierno chino de imponer un modelo económico que solo puede afincarse sobre charcos de sangre, para lo cual era indispensable combinar sin escrúpulos la apertura economicista con la cerrazón y la fuerza del terror que posibilita el comunismo como política oficial de Estado. Lo describe muy bien Naomi Klein en un libro que ahora debería volverse Biblia para los ex Chicago boys: La Doctrina del Shock o el Capitalismo del Desastre. Libro que hasta hace un mes ha debido ser calificado de comunistoide y hoy, si queda algo de inteligencia y de ética en el planeta, debería ser tenido como profético.
El fundamentalismo económico se apoyó en la ilimitada ambición por la acumulación de riqueza. Y en contubernio con los teóricos del capitalismo salvaje, según los cuales la actividad privada sin cortapisas y sin estorbos por parte del Estado es la única forma de "crear riqueza", eufemismo para "enriquecernos unos pocos y al mundo que se lo lleve el diablo", que es en realidad el fondo de la cuestión. Sin embargo, la reventazón de la burbuja financiera, ha dado un mentís a la estupidez monetarista. El Estado no solo es importante en la regulación de las políticas económicas sino imprescindible para poner límites a la desmesura de la ambición y establecer un equilibrio sano para los ingresos globales. Que no pueden irse todos a la faltriquera de unos pocos en realidad bastantes pero poquísimos comparados con el número de las víctimas y los excluidos del sistema. El viejo liberalismo keynesiano postulaba: "Tan poco Estado cuanto sea posible, tanto Estado cuanto sea necesario". Pero la sentencia se ha quedado corta ante la cruda realidad. El mundo, si aprende la lección, cosa que dudo, no sólo deberá volver, si es que alguna vez estuvo desde Smith y su La riqueza de las naciones, a imponer la talanquera del Estado a la voracidad de los gangsters de las economía.
Coletilla: No he leído nada sobre la debacle del oprobioso sistema de la economía de mercado, a los pontífices del mismo. ¿Qué se habrán hecho los Montaner y los Openheimer? Si vergüenza tuvieran deberían estar leyendo a Marx. O por lo menos a Keynes
oospina@hoy.com.ec
Hora GMT: 12/Octubre/2008 - 05:06

12/Octubre/2008 a las 08:36
No es el fin del capitalismo, solo es otra crisis,quizas tan grave como la de 1929. En verdad el mercado no ha fallado, sino el Estado por no poner limites al mercado, no regularlo debidamente. La economia de mercado aprendera la leccion y surguira pronto mas rejuvenecida que antes, asi que no alzen las campanas a sonar los comunistas o socialistas que el menos malo de los sistemas tiene para mucho rato mas.
12/Octubre/2008 a las 08:57
Andrès Openheimer ya opinò.
Es cuestiòn de buscar no màs, Sr. Ospina.
Es cuestiòn de saber manejar informaciòn.
Le sugiero algo: despòjese de todos los adminìculos tecnològicos creados por este sistema que segùn usted...està en vìas de extinciòn y no sirve (ni sirviò tampoco).
Tampoco tome ni haga uso de los medicamentos ni inventos que este sistema ha producido
Porque...se debe de practicar lo que se predica, no es verdad?
Y entonces...quèdese solamente con lo bàsico para la subsistencia.
Y luego hablamos, si?
12/Octubre/2008 a las 15:04
no les queda mas a los comunistas de alegrarse.
Sr Suarez lo felicito x su comentario
12/Octubre/2008 a las 18:23
Si que venga el estado a manejar toda la economía con el mismo éxito que maneja Petroproducción (caída constante de producción y de ministros), o como Pacifictel que necesitó la fusión con Andinatel para taparse mutuamente el despilfarro y el robo, o como el Seguro donde hay que solicitar los "beneficios" con huelga de hambre. La gran diferencia entre el capitalismo y el socialismo es que el primero se basa en la realidad con sus altas y sus bajas. El segundo se asienta en el firme fundamento de los sueños de los Ospinas que escriben con la izquierda y comen con la derecha (y usan el celular también).
12/Octubre/2008 a las 20:41
La economia del mercado no aprendera la leccion. De alguna u otra manera los poderosos nuevamente se sentaran a planear otra crisis economica a nivel mundial, cuya ejecucion sera de su total beneplacito.