Jeanette Hinostroza
jhinostroza@hoy.com.ec
Voy con frecuencia a misa los domingos, pero el último hubo algo que me llamó la atención; normalmente hay unas dos bancas ocupadas por feligreses arrepentidos que quieren confesar sus pecados, pero esta vez la cola llegaba hasta afuera de la iglesia. Recorrà la fila con la mirada, tratando de encontrar una explicación a tan extraña explosión de conciencia católica y me topé con dos rostros famiiares: el de una mujer, de unos 65 años, que todos los santos domingos se confiesa y siempre me pregunto si cometerá el mismo pecado o por lo menos experimentará entre veniales, graves y sacrÃlegos. El otro era el de un hombre joven, muy conocido en varios cÃrculos sociales no precisamente por ser honrado y cumplir las leyes, quien siguió la misa muy devotamente, con los ojos cerrados y las manos juntas como lo hacen los niños. Le llegó el turno y el corrupto entró al confesionario, para mi sorpresa no se demoró mucho y cuando salió, dijo: "estoy listo para el fin del mundo…" No pude aguantarme la risa, cuando al escucharlo, otras tres personas se levantaron de la banca y ocuparon un nuevo puesto en la fila de las confesiones. Es increÃble que en pleno siglo XXI todavÃa haya gente que crea que en una fecha determinada el cielo se abrirá y un rayó nos partirá a todos en dos y que el 22 ya no habrá ni pecadores, ni pecados. Creer en estos fines apocalÃpticos es más fácil que reconocer y corregir, todo lo que los humanos hacemos diariamente para acabar con el planeta. ¿Sabrá el corrupto que cada vez que pasa una coima, supura el cáncer de la corrupción? ¿y que si se confiesa, Dios lo perdona, pero la sociedad se pudre?
Algunas cifras para remover la conciencia de quienes creen que Dios nos la pondrá fácil y nos desaparecerá de un plumazo el 21 de diciembre. En el mundo, 30 mil niños mueren de hambre todos los dÃas y 54 mil intentan quitarse la vida por ser vÃctimas de violencia, soledad o bullying. Siria ya cuenta 42 mil muertos e Iraq un millón desde la invasión de Estados Unidos. En México hay 60 mil vÃctimas del narcotráfico. Doce famosos murieron de sobredosis de drogas, al igual que miles de anónimos adictos; este año 70 personas murieron en Egipto tras un partido de fútbol y 16 tiroteos, en 19 años, dejan 225 muertos en Estados Unidos; la tragedia de Newtown, cierra el año, 20 niños, de cinco y seis años, murieron en una balacera protagonizada por un joven de 24 años de quien hasta hoy solo se sabe sufrÃa una especie de autismo. El hecho abrió una posibilidad de que en Estados Unidos se controle la venta de armas, lo que está bien; pero impresiona que el mundo crea que esta es la única causa de tanta muerte, donde queda la indeferencia, el desamor, la soledad, el materialismo. Nadie reflexiona sobre el deterioro de una sociedad sin valores que está dando a luz esta especie de monstruos, que para mi son claras señales de que hemos tocado fondo. Estamos autodestruyéndonos. Necesitamos repensarnos como seres humanos y alistarnos para un nuevo comienzo, que es lo que realmente anuncia la profecÃa Maya.
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Autor: Jeanette Hinostroza - jhinostroza@hoy.com.ec Ciudad Quito







