Manuel Corrales Pascual*

Quito. 10 jul 2000. (Opinión) La Ortografía establece unas reglas
generales para el uso de la tilde, y unas reglas que atienden a
casos y fenómenos lingüísticos particulares.

Tanto las reglas generales como las particulares se derivan de la
definición fonética de cada clase de palabras (agudas, graves o
llanas,esdrújulas y sobresdrújulas).

Y tan fonética es tal definición, como vamos a ver enseguida, que
los fonólogos y los fonetistas les han dado los extraños nombres
de oxítonas, paroxítonas, proparoxítonas y superproparoxítonas
(¡Por favor, señoras y señores maestros! ¡No carguen la memoria de
nuestros guaguas con estas rarezas! Lo que importa es que, cuando
pronuncien una palabra, se oigan (físicamente) a sí mismos y
respondan sin vacilación a esta pregunta: "¿En qué silaba he
cargado la intensidad de mi voz?").

Palabra aguda es aquella "cuya última sílaba es tónica"; es decir,
aquella en cuya pronunciación cargamos la intensidad de nuestra
voz sobre su última sílaba. Repito los ejemplos de la Ortografía:
reloj, balón, cantáis,catedral, París.

Palabra llana (o grave): aquella "cuya penúltima sílaba es
tónica"; es decir, aquella en cuya pronunciación cargamos la
intensidad de nuestra voz sobre su penúltima sílaba: césped,
cabello, estepa, sortijas, inútil.

Palabra esdrújula es aquella "cuya antepenúltima sílaba es
tónica"; es decir, aquella en cuya pronunciación cargamos la
intensidad de nuestra voz sobre su antepenúltima sílaba: sábado,
helicóptero, cuídate, rápido, esdrújula.

Palabra sobresdrújula: aquella en la "que es tónica alguna de las
sílabas anteriores a la antepenúltima"; es decir, aquella en cuya
pronunciación cargamos la intensidad de nuestra voz sobre alguna
de las sílabas que preceden a la antepenúltima: dígamelo,
cómetelo, llévesemela.

Desde el punto de vista pedagógico, considero que un primer
ejercicio que habrían de hacer los escolares es este de pronunciar
palabras y descubrir dónde está la sílaba tónica; es decir,
aquella en la que ellos mismos notan que cargan la mayor
intensidad de la voz.

Otro ejercicio, igualmente necesario, consiste en que identifiquen
en qué sonido (impropiamente se les pregunta en qué letra) termina
la palabra que acaban de pronunciar. Imprescindibles ambos
ejercicios, que podrían hacerse en forma de juego...

mcorrales@puceuio.puce.edu.ec
* de la Academia Ecuatoriana de la Lengua (DIARIO HOY) (P. 5-B)