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Prudencia y pragmatismo

Publicado el 23/Marzo/2009 | 00:11

Análisis de diario HOY


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Un manejo prudente y pragmático de la economía resulta indispensable en la hora actual para evitar que el menor ingreso de divisas -por la caída de los precios del petróleo y la disminución de las remesas- no amenace a la dolarización. La prudencia y el pragmatismo significan sobre todo dos cosas: ajustar el gasto público a las nuevas disponibilidades de recursos, de un lado; y buscar con prontitud financiamiento externo para cubrir el hueco fiscal y de balanza de pagos, por otro.

La poca visión con la que el Gobierno incrementó el gasto público -en el último año sobre todo- ha colocado al país en un escenario de ajuste similar a aquellos que enfrentamos a lo largo de la décadas de los ochenta y los noventa.

Sin embargo, esta vez, el contexto es nuevo y más riesgoso, ya que los desajustes fiscales y de balanza de pagos, si no se logran equilibrar a tiempo, pueden terminar arrastrando a la dolarización. Es verdad que el Gobierno ha reiterado en varias ocasiones, y de modo categórico, su voluntad de defender la dolarización, pero la mayoría de economistas -de todo signo ideológico- cree que puede llegar un punto a partir del cual sea imposible sostener el modelo monetario, a pesar de la voluntad.

No es fácil para el Gobierno ser prudente y pragmático en el manejo económico, porque son actitudes que atribuyó a los economistas neoliberales, descalificados como los OCP (ortodoxos, conservadores y prudentes).

Pero no le queda al Gobierno más que tragarse parte de sus palabras, hacer un ejercicio de autocrítica y emprender el camino para alejar al país del dramático escenario de la desdolarización. No hay que engañarse en este punto: la salida del actual esquema monetario sería el peor y más dramático ajuste al que nos pueda llevar la irresponsabilidad del Gobierno por haber gastado todos los recursos de la reciente bonanza petrolera. Los más escépticos creen que se avecina una crisis más profunda que la de 1999, dada la poca disposición que ven en el Gobierno justamente para un manejo prudente y pragmático de la economía. La línea del Gobierno, creen los escépticos, es el gasto, y no el ajuste.

Los menos escépticos creen, en cambio, que todavía hay espacio y campo para actuar y, de ese modo, salir bien librados de la crisis. Un elemento favorable es la solidez actual del sistema financiero, que permite contener de algún modo los efectos más problemáticos e iniciales de la crisis. Pero esa fortaleza del sistema financiero tiene que ser complementada con un manejo prudente y pragmático de las cuentas fiscales.

Hora GMT: 23/Marzo/2009 - 05:11

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