El proyecto hidroeléctrico Coca-Codo-Sinclair es una megaobra de la mayor trascendencia para el Ecuador puesto que modificará la alta y costosa dependencia actual de la generación térmica, que tiene costos cada vez mayores por los precios del petróleo; resolverá el déficit de energía eléctrica, que nos obliga a comprarla a Colombia, y reducirá sus costos en beneficio de los consumidores.
Resulta paradójico que en un país con la riqueza y particularidades hídricas del Ecuador no se aprovechen las capacidades para la generación de energía.
El proyecto hidroeléctrico Coca-Codo-Sinclair generará 1 500 megavatios. El Gobierno del Ecuador se ha asociado con el de la Argentina en una empresa integrada por Termopichincha y Enarsa, la compañía argentina de Energía para ejecutar este megaproyecto en el que el Ecuador invertirá el 70% y Argentina aportará el 30% del presupuesto total.
Sin embargo, según el asambleísta y ex vicepresidente de la República, León Roldós, la Ley dispone que no pueden comprometerse obras sin contar con los respectivos estudios; para el Coca-Codo-Sinclair solo hay los hechos por Inecel hace más de 25 años; tampoco hay estudios de costos de inversión. Roldós ha objetado que se elija sin licitación ni concurso al socio para la obra y, además, la participación en ella de cuestionadas empresas argentinas como Corporación América, el grupo Castellone y el grupo que lidera Enrique Pescarmona. Urge asegurar la transparencia de un proyecto de tanta importancia para el país.
Hora GMT: 23/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
