"Conseguir droga en Quito es la cosa más fácil del mundo", aseguró Fernando (nombre ficticio), quien se encuentra en rehabilitación desde hace tres años.
El joven se inició en el vicio a los 15 años, justo cuando sus padres estaban separados. Uno de sus amigos le recomendó "alivianarse". Recordó que juntos llegaron al redondel de La Atahualpa, en el sector de La Michelena, y compraron un gramo de base de cocaína. Pagaron $1 por el producto.
El problema empezó. Fernando llegaba a esa zona todos los días para obtener la droga. En promedio, consumía el alcaloide tres o cuatro veces al día.
La búsqueda. Luego de un par de meses, la base de cocaína ya no le causaba ningún efecto y comenzó a probar otras sustancias como la "moga" (semillas de coca) y la marihuana.
Fernando, quien ahora tiene 20 años, aseguró que para adquirir esos productos necesitaba alrededor de $20 diarios. "Empecé a robar las cosas de mi casa. Me cogía el dinero de mis amigos. Hacía de todo para tener plata", contó.
Consumo en colegios. Durante dos años, este chico llegó a conocer cómo funcionaba ese negocio.
Explicó que algunos de los "brujos" que él conoció les pedían a sus compañeros que vendan drogas en los centros educativos que ellos estudiaban. A cambio, les vendían el producto más barato, les daban una porción gratis o les asignaban su respectiva comisión.
Aseguró que uno de sus compañeros ganaba alrededor de $60 a la semana, dependiendo de cuánto vendía y de su facilidad para negociar. Ellos repartían la droga en los baños "porque ahí no entran los profesores", también en la salida de los colegios. "La gente nunca caía en cuenta, porque no hay control", señaló.
Redes de distribución. Para él, los "brujos" son vendedores en red y se encuentran "bien organizados". Ubican muy bien a sus clientes, les piden los teléfonos y dónde viven. "Si alguien busca drogas, ellos lo "cachan" al paso", comentó.
Fernando agregó que, a pesar de que los distribuidores sean fáciles de ubicar, saben qué hacer cuando son sorprendidos. "Les pasan un billete a los policías y ellos les retiran el producto. Pero los "chapas" salen ganando, porque luego lo venden en otros lugares", dijo. (GCA)
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Hora GMT: 22/Febrero/2010 - 05:11
