Por César Ricaurte
cricaurte@hoy.com.ec
La organización de la sociedad civil Fundamedios (de la cual soy director ejecutivo) presentó ayer, públicamente, el informe que realizó la Comisión de Auditoría de las Frecuencias de Radio y Televisión y que había sido entregado el pasado 20 de mayoal presidente de la República, al ministro coordinador de Sectores Estratégicos y al presidente del Conartel.
El informe permaneció más de un mes sin que se hiciera público, pues en él, mientras tanto, el Conartel había emitido una resolución para preparar su defensa jurídica frente a los graves hechos investigados por la comisión.
Del resumen ejecutivo que se filtró hace algunas semanas, se desprendía una serie de hechos de tal gravedad que era imposible permanecer impasible. Así que decidimos hacer una apuesta arriesgada: hacer un pedido de acceso a la información en la Presidencia de la República para que se nos entregara el informe. Con un gesto tan sencillo, se consiguió el documento. ¿Qué debíamos hacer? Guardarlo, filtrarlo por "abajo" a periodistas y medios. ¿Coordinar estrategias con algunos ex comisionados como me reclamó enojado, mi amigo (¿o ex amigo?) José López Vigil?
No. La decisión fue hacer el gesto que consideramos correcto: entregar el informe públicamente a todos los medios para que todos los ciudadanos que quieran tenerlo y revisarlo lo puedan hacer, sin ninguna limitación. ¿Por qué? Por un principio: la información pública pertenece a los ciudadanos. No es propiedad de algún funcionario o de unos pocos escogidos.
"¿Cuál es la estrategia detrás de la revelación pública del informe?", me preguntaron. "Ninguna estrategia", respondí. Y comprendí que tras la pregunta había una idea: se nos acusa de que, con la revelación, se estaba haciendo el juego a los corruptos que están mencionados en el informe, por lo cual era necesario "concertar una estrategia".
Obviamente, no soy ningún ingenuo, pero tampoco puedo estar de acuerdo con esa visión de las cosas. No creo que abrir las compuertas de una información tan relevante, tan grave y tan determinante como el informe de la comisión sea poner en peligro nada más que no sea algún afán de protagonismo o alguna "estrategia" que no sabemos.
Porque, muchas veces, las estrategias o las "tácticas" se basan en el uso de información que el adversario no dispone. La manipulación se basa en el ocultamiento y la revelación interesada de información. Cuando la información circula libremente, las términos de la ecuación se invierten. Ya no son algunas personas las que deciden las cosas, sino que hay que contar con el ciudadano común.
De ahí, la importancia de la Ley de Acceso a la Información. Por eso es que, como periodistas y ciudadanos, debemos utilizar las herramientas que nos da la ley de forma exhaustiva. Pero una vez que esa información llega a nuestras manos, debemos saber que la misma tampoco nos pertenece, que finalmente el propietario es cada uno de los ecuatorianos.
Hora GMT: 02/Julio/2009 - 05:07
