El Liceo Internacional creó el Bachillerato Polivalente para integrar a personas con discapacidad


El enfrentarse con la realidad y las necesidades de los niños y sus dificultades para educarse en el ámbito regular, fue la imagen que marcó la vida de Adriena Varhola durante sus pasantías en el Hospital Baca Ortiz de Quito, por los años 70.

Fueron estos niños los que le impulsaron en 1980 a fundar el Liceo Internacional para ofrecer un servicio personalizado de educación para niños con problemas de aprendizaje.

En la actualidad, de los 850 alumnos que estudian en el Liceo, 25 tienen algún tipo de discapacidad. El programa ha ido ganando aceptación desde el 2007, cuando se impulsó el bachillerato polivalente en artes y oficios.

"Es el único bachillerato en el país que se concede a jóvenes con necesidades educativas especiales y les permite ingresar a la Universidad", afirma la responsable, quien actualmente es la administradora de la Fundación Liceo Internacional.

Este logro, asegura, sirve como un hito para que otras instituciones puedan tomar como ejemplo e incursionar en una educación inclusiva en estos sectores, aunque reconoce que el costo es una limitante. "Se trabaja hasta con 10 profesionales entre psicólogos educativos y docentes", refiere la impulsadora.

Las actividades empiezan, como en el resto de colegios, a las 07:30. Los 25 alumnos, que en su mayoría tienen problemas de aprendizaje, acuden a las aulas que están adecuadas con material didáctico como pictogramas, dibujos hechos por ellos mismos, números pegados en las paredes. El material tiene como objetivo crear canales de comunicación que puedan ser de fácil recepción para el estudiante.

"No es una inclusión pasiva, el objetivo es que estén en capacidad de recibir las materias con un currículo diferenciado y cuando las materias tienen algún tipo de dificultad, los estudiantes van a los ambientes especiales y reciben tutorías que refuerzan las actividades" indica

Es decir que las materias de Entorno Natural, Social, Talleres, Educación Física, lo realizan junto con los compañeros de aula regular, pero las materias que son más estructuradas como Matemática y Lenguaje se las hace con un equipo de profesionales especializado.

En la institución, también se ha motivado para que ex alumnos con problemas de discapacidad tengan una fuente de empleo.

Es el caso de Esteban Rodríguez, de 28 años, quien realiza tutorías de Matemáticas con los estudiantes como a él le ayudaron cuando estudiaba en el Liceo hace cinco años.

"Uno se siente orgulloso de tener compañeros con discapacidad. Ellos hacen las mismas cosas que nosotros sin problemas", dice María José Jara de 14 años quien comparte su aula con un compañero con discapacidad y afirma que esto fortalece a que se termine la discriminación social y se fomente el valor del respeto. (GG)

Su obra

En 1996 gestionó la Guardería Macarena donde existen 90 niños entre los que acuden hijos de las mujeres privadas de libertad de la Cárcel de Mujeres, que reciben atención psicológica.

Con apoyo del Municipio y el Ministerio de Educación lauspician la campaña Vivamos la fiesta en paz desde el 2000.

El taller protegido Nube de Pan brindó capacitación artesanal en panadería-pastelería y mejores condiciones de inserción socio laboral a jóvenes con discapacidad durante tres años.

Ecológico ladrillo Verde como parte de la campaña de reciclaje de botellas en Zámbiza.