
En el Ecuador existen 5 000 hectáreas de trigo sembradas en la Sierra, las que, según Luis Rodríguez, del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), pertenecen a los pequeños agricultores y se las destina al autoconsumo.
La producción total del país se encuentra entre las 10 mil y las 15 mil toneladas, con un rendimiento promedio que oscila entre las 2,5 y las 3 toneladas por hectáreas.
Este nivel de producción es insuficiente para cubrir con la demanda interna que se acerca a las 500 mil toneladas anuales.
Es decir, que la producción solo alcanza para cubrir entre el 2% y el 3% de los requerimientos de los molinos.
Hasta agosto de 2007, el Ecuador importó $74,5 millones de trigo, de los cuales $46,6 millones provino del Canadá, $16,5 millones de la Argentina y $11,4 millones de los EEUU.
Las importaciones han crecido desde 2005, año en el que alcanzaron la cifra de $65,7 millones. Según Francisco González, director de Planificación Agropecuaria del Ministerio de Agricultura, el cereal importado presenta varias ventajas sobre el nacional, puesto que tiene 14% de proteínas y el nacional apenas 11%.
La producción de trigo en el Ecuador siempre ha sido deficitaria, así lo manifestó Francisco González, director de planificación agropecuaria del Ministerio de Agricultura. Esto es fruto principalmente de la falta de una política estatal que respalde la producción de este cereal, que sí existía hace 30 años, cuando el país llegó a producir hasta 100 mil hectáreas de trigo.
A esto se pueden añadir otros factores como: la carencia de variedades de semillas para cultivar el cereal en el país, la masiva importación del producto, consecuencia de la gran demanda existente, además de la falta de cuatro estaciones (invierno, verano, otoño y primavera).
Según González, en los años setenta, la producción nacional de trigo llegó a cubrir hasta el 40% de la demanda y los cultivos atravesaban todo el Callejón Interandino. Existían grandes, pequeños y medianos agricultores que poseían desde 10 hasta más de 50 hectáreas cultivadas.
Las facilidades que otorgaba el Gobierno para la adquisición de préstamos a través del Banco Nacional de Fomento hacían que la producción de este cereal se realice en grandes cantidades, pues debido a su naturaleza producir en pequeñas cantidades no resulta rentable, señaló.
Asimismo, y con la finalidad de respaldar la producción nacional, la ex Comisión Nacional de Trigo adscrita al Ministerio de Agricultura, era la encargada de hacer cumplir a los molinos la disposición de proveerse de trigo nacional e importado de acuerdo a las capacidades que tenía cada uno. Disposición que fue eliminada hace 30 años, pues se priorizaron las importaciones. Uno de los factores que incidió para tal resolución fue la baja calidad del cereal que se producía en el país. El trigo importado tenía 14% de proteínas, frente al nacional que solo presentaba el 11%, indicó González.
Esto lo ratifica Rafael Serrano, miembro del directorio de la Asociación de Molinos (Asemol). El trigo nacional tiene características inferiores al que importamos, y los panaderos están acostumbrados a comprar harina de buena calidad.
Según Luis Rodríguez, director del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), actualmente solo se produce de 2,5 a 3 toneladas de trigo por hectárea. Solo existen 5000 hectáreas sembradas en la Sierra. La mayor parte de cultivos está en mano de los pequeños productores que se dedican a esta actividad para su propio consumo. La reducida producción de trigo actual se emplea en la panadería doméstica o para la subsistencia, indicó.
De igual manera, el Iniap no cuenta con gran variedad de semillas, solo se han desarrollado dos: Cojitambo y Chimborazo, que han sido distribuidas entre los pequeños agricultores durante estos últimos 10 años.
Ahora, según Rodríguez, debido a la falta de recursos el Instituto solo se encuentra desarrollando tres tipos de líneas (semillas), que estarán listas para ser sembradas en dos o tres años más.
En consecuencia, la importación del trigo al país no podrá reducirse en los próximos años, puesto que los 25 molinos que existen necesitan anualmente más de 500 mil toneladas de trigo para su funcionamiento.
Este requerimiento es satisfecho en más del 98% con las importaciones que realizamos a Canadá, Estados Unidos y Argentina. Solo el 2% que compramos es nacional, sostuvo Rafael Serrano, miembro de Asemol.
Las tierras donde antes se sembraba trigo ahora son utilizadas para la cría de ganado y pastisales. Esta actividad es mucho más rentable para el país. En estas tierras también se siembra flores y hortalizas, señaló Francisco González, del Ministerio de Agricultura. (DCL)
Ciudad Quito






05/Octubre/2008 a las 12:09
Estimados Srs. rogaria ser mas extensas en los analisis con respecto al trigo, si se deberia impulsar al govierno que ayude a todos nosotros que tenemos tierras pero que no tenemos los recursos para sembrar en este caso trigo, que lindo seria que en vez de importar tantos millones de dolares en trigo, ese dinero se invirtiera aquin en Ecuador, y en sus habitantes, dar facilidades para la siembra, y no solo de trigo, muchisimos otros productos que necesitamos y que podemos hasta convertirnos en exportadores, con tanta tierra que tenemos en el pais, y con toda la diversidad de climas, mucha gente que viene del exteiror dice que porque el Ecuador es un pais subdesarrollado? si tienen todo, clima, agua, tierra, y pensar decia esta señora que venia de israel, que ella ve en su pais, que en pedazos de tierra del tamaño de uno de nuestros parques ellos tienen plantaciones de naranjas, y otros frutales, y que aqui que tenemos todo, no lo aprovechamos, por favor Srs. de la prensa que son otro poder del estado, solo en manos de ustedes esta, generar ideas, para que el gobierno lo implemente, hagamos un pais prospero, generoso, demonos nosotros mismos la oportunidad de crecer, dejar la mediocridad de lado, ser originales, no depender de ideas o negocios de otros para nosotros copiar, hagamozlo nosotros mismos...si podemos..eso estoy segura...