Opinión de HOY
Una delegación de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se reúne con integrantes de la Comisión de Comunicación de la Asamblea Nacional, con representantes de los medios de comunicación, de los gremios periodísticos y de organismos como Ciespal y Fundamedios para escuchar los diversos puntos de vista en relación con los proyectos de Ley de Comunicación en manos de la Legislatura.
Es oportuna la presencia de la SIP, puesto que existe preocupación en amplios sectores ciudadanos por la libertad de expresión y de prensa en el país. Estas no son concesiones del Estado ni del Gobierno, sino derechos básicos de la personas y de los pueblos. Son comunes en dictaduras y totalitarismos los intentos por regular los contenidos de prensa y la injerencia del Estado en ella, como si este fuera sujeto de esos derechos y no los ciudadanos y los pueblos. Por el contrario, los regímenes democráticos requieren de una prensa libre, se desarrollan y fortalecen con la amplia circulación de ideas, el debate público, la exposición de las discrepancias y el ejercicio del pluralismo.
Los proyectos de ley presentados, sobre todo la propuesta oficialista del asambleísta Panchana, revelan una falta de comprensión del papel de la prensa en las sociedades democráticas, en las que al Gobierno le corresponde garantizar a los ciudadanos la posibilidad de informarse libremente, sin censuras ni cortapisas.
El proyecto oficialista muestra una fuerte tendencia intervencionista del Estado y un afán de control gubernamental de la comunicación. La expresión más evidente de ella es la creación del Consejo Nacional de Comunicación e Información, organismo frente al cual se halla el representante del presidente de la República, con voto dirimente. Ese organismo puede cancelar el registro de medios que se exige obtener cada año y cuenta con amplísimas potestades sancionadoras que van mucho más allá de lo administrativo y entran al ámbito jurisdiccional de tribunales y la justicia penal.
Hora GMT: 16/Octubre/2009 - 05:11

16/Octubre/2009 a las 06:00
Ambas cosas: libertad de expresión y de prensa, son fundamentales en una sociedad moderna y democrática. Pero es cierto que en unos casos, y todos sabemos algunos de ellos, directemente se prohiben diarios opositores o se quita la palabra a aquellos intelectuales, artistas, etc. que están en posiciones contrarias a las gobernantes. Más común es, sobretodo cuanto más avanzada este la sociedad, es que los propios medios de comunicación manejen a los gobernantes. El ciudadano normal y corriente lo tiene muy difícil para estar informado y crear conciencia, por no decir imposible. Un saludo desde la vieja España.
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16/Octubre/2009 a las 06:06
Y ya no hay ninguna duda
se está pudriendo esta basura
si esto no es dictadura
del rey que es, que es??