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Predicción...

Publicado el 26/Febrero/2008 | 00:00

Dejemos un momento nuestra ensalada criolla de mandatos, autonomías, tránsito e impuestos y contemplemos el plato fuerte del futuro: la revolución molecular.

Una molécula de ADN es responsable por el código genético completo que se encuentra en todas y cada una de las células de un ser vivo. El código genético completo del hombre fue descifrado y publicado por primera vez en febrero de 2001 por Celera, compañía de biotecnología. Para entenderlo, imaginemos que del código digital depende al color del fondo de pantalla, tanto como del genético, el color de los ojos o la predisposición al cáncer de una persona. Un virus informático no es otra cosa que un código digital que altera el funcionamiento del ordenador y, al igual que en este campo, ya se experimentan reprogramaciones del código genético con posibilidades extraordinarias.

Supercomputadoras con ADN en lugar de silicón para realizar diagnósticos infalibles; dispositivos nanotecnológicos que inoculan células enfermas con código genético reparador de las funciones, pulseras que hacen potable el agua contaminada, células madre empleadas para reponer extremidades u órganos, mosquitos portadores de malaria manipulados para portar la vacuna, embriones de vaca cuya leche previene cierto cáncer, semillas para alimentos con propiedades terapéuticas, variedades vegetales inmunes a las heladas. No, no son ingredientes de una película de ficción, sino realidades de la ciencia. Frente a las implicaciones éticas en el uso de estas tecnologías, muchos fueron a la hoguera de mano de la Santa Inquisición por considerar que la Tierra no era el centro del Universo o afirmar que el mundo era redondo. Escepticismo y moral aparte, estas tecnologías y quienes las controlen dominarán la era del conocimiento.

La convergencia de la informática y la biología ha permitido descifrar el genoma y está acelerando el tiempo de los saltos tecnológicos, que antes demoraban décadas, años; hoy, solamente meses, días e incluso horas, gracias a redes digitales que enlazan supercomputadoras capaces de producir adelantos tecnológicos exponenciales mientras sus programadores duermen. Veremos muy pronto aplicaciones comerciales que transformarán las expectativas y la calidad de vida, la faz de las ciudades, las relaciones de poder, la economía y la política, el currículo escolar, la cultura global. La próxima guerra por el agua no será militar sino tecnológica, y no perseguirá el control de las fuentes del recurso hídrico, sino el control de las tecnologías para su generación, purificación, aprovechamiento. Y en la era del conocimiento, dominada globalmente por la iniciativa privada –este es un hecho, no predicción-, los estados, que han tenido poco o nada que decir en esta materia, influirán cada vez menos o incluso desaparecerán en su actual forma y función, estrellados contra el futuro –esto sí es, de hecho, una predicción.

Hora GMT: 26/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO Autor: Por Bernardo Tobar Carrión

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