Por Alfredo Valdivieso G.
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En este mismo Diario, hace unos dos o tres años o más -porque el tiempo pasa demasiado de prisa-, con documentos fehacientes, aclaré dónde mismo murió el llamado "héroe niño, Abdón Calderón".
Sin embargo, he aquí que, en un artículo aparecido en El Comercio el 29 de mayo último, el historiador Dr. Enrique Ayala Mora sitúa, con hechos verosímiles y no fantasiosos, la muerte del teniente Abdón Calderón. En su afán de puntualización no llega a describir con exactitud el sitio en que murió nuestro tan afamado héroe, que no fue ningún hospital sino la casa del ilustre político Dr. José Félix Valdivieso y Valdivieso.
Para puntualizar una vez más la tan exagerada leyenda, reproduzco el acta de defunción, que ha pertenecido tradicionalmente a mi familia: " República de Colombia, sobresello Estado del Ecuador, Guayaquil 18 de diciembre de 1823, Manuela Garaycoa de Calderón solicita partida de fallecimiento de su esposo, Francisco Calderón y de su hijo Abdón". "José Azcinaga y Paredes, Escribano Público de Numeral El Padre Nuestro, Fray Pedro Albán, Provincial de nuestra Provincia de Quito de María Santísima del Orden Militar de nuestra Señora de las Mercedes, Certifico: que me consta que el señor Abdón Calderón y Garaycoa murió en casa del Dr. José Félix Valdivieso en siete de junio del año pasado de mil ochocientos veintidós y al día siguiente fue conducido con la mayor pompa y reverencia a la Iglesia del Convento Máximo de San Nicolás en donde se hicieron las exequias y fue sepultado su cadáver...".
Lo que se desconoce es por qué muere el llamado "héroe niño" en la casa de José Félix Valdivieso, quien no era médico sino un gran político. Él, en un momento dado, retó políticamente al presidente Vicente Rocafuerte, llegando al enfrentamiento armado en Miñarica, entre las tropas comandadas por el general Flores y las de Valdivieso al mando del general Barriga. La astucia y mejor estrategia de Flores diezmaron y derrotaron a las enviadas por Valdivieso al mando del general Barriga.
Asimismo, se exagera, se idealiza, hasta se sacramenta, en nuestro país la personalidad del libertador Simón Bolívar, quien, sin discusión, fue un gran luchador incansable, pero no se menciona el desprecio que tenía para nuestros tatarabuelos, expresado en una carta a Santander.
En esa carta, refiriéndose a los quiteños, Bolívar dice: "Hombres tan malvados como ingratos.. Yo creo que he dicho a usted antes de ahora, que los quiteños son los peores colombianos. Los venezolanos son unos santos en comparación de esos malvados.. Los quiteños y los peruanos son una misma cosa: viciosos hasta el extremo Los blancos tienen el carácter de los indios y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, embusteros, falsos..".
Tampoco se menciona que Bolívar, en su renuncia póstuma, dice él mismo: "... fui cruel con los indios porque se cruzaron en mi camino, los de Pasto, los hice exterminar...". Claro está: instruyó asesinar alrededor de 800 personas en esa ciudad.
Hora GMT: 13/Junio/2009 - 05:08

13/Junio/2009 a las 04:36
Se mitifica el recuerdo de Abdon Calderon a fin de que los jovenes conscriptos mas o menos de su misma edad lo tengan como ejemplo, no hay nada mejor que servir y morir por la patria.
Hasta el presente el racismo no ha desaparecido en nuestro continente....ni en nuestro pais, Simon Bolivar, el mismo, por un lado ( algo que se olvida frecuentemente) descendiente de africanos (conforme pasan los anos y su prestigio aumenta el color de su piel en los diferentes cuadros de los pintores va aclarandose)en esa epoca y pese a su inmenso cultura no pudo escapar a veces ese prejuicio reductor.
No se pretende que haya sido un santo, no no no. Para poder mantener su ejercito debio mostrar y demostrar su "hombria" a cada momento. No hay que olvidar que gracias a su vision y estrategia se consiguio la independencia de varios paises latinos.