Por César Ricaurte
Cuando Barack Obama salió finalmente al escenario preparado en Chicago ante una gigantesca multitud congregada para celebrar el triunfo, en el rostro tenía la misma dosis de emoción y serenidad que había combinado a lo largo de su campaña.
Ni una sola pizca de euforia. El nuevo presidente electo de los Estados Unidos caminó de la mano de la más pequeña de sus dos hijas, mientras su esposa Michelle caminaba con la otra niña. Llegaron al borde del escenario y agitaron sus manos a miles de miles que gritaban eufóricos, como si fuera el último concierto de los Rolling Stones. Obama no perdió el libreto, beso en la frente a su hija, busco a la segunda y beso en los labios a Michelle, quien desde el principio fue un puntal de su campaña por su carisma y el dominio de los escenarios públicos.
La familia presidencial en pleno... Pero es una escena atípica: no solo por el factor racial. Allí está un hombre, hijo de un antiguo pastor de vacas keniata que logró una beca para estudiar economía, conoció a una chica de Kansas, se casaron tuvieron al pequeño Barack y se divorciaron. Un presidente que creció en Indonesia con sus medio hermanos y luego con sus abuelos en Hawai.
Un presidente que no tiene miedo de confesar que tuvo una etapa de rebeldía en la adolescencia y usó drogas. Y una primera dama que tampoco tiene problema en decir que su esposo es su amante: Barack y yo, como pareja, amigos y amantes, nos complementamos en muchos sentidos. Lo que más me gusta es tener a Barack a mi lado y viceversa, ya sea ver cómo me regala una sonrisa, cómo cautiva a su público o cómo habla a mayores de edad en una residencia, declaró a la revista Ebony, citada por la BBC. No, esa postal de la familia presidencial no es como ninguna otra que se haya visto. Por eso calza bien el calificativo de históricas que se utiliza en todos lados para describir a estas elecciones.
No puede ser menos, cuando un hombre tan atípico condujo al partido Demócrata a su victoria más rotunda en casi 40 años: Presidencia, mayorías absolutas en el Senado y en la Cámara de Representantes. Incluso las enmiendas que se votaban en muchos estados, fruto de la agenda conservadora, fueron derrotadas, en su mayoría.
Para cerrar las noche las palabras del nuevo presidente: Nos ha tomado mucho tiempo, pero esta noche, por lo que hemos hecho en este día, en esta elección, en este momento definitorio, el cambio ha llegado a los Estados Unidos, proclamó Obama ante los miles de simpatizantes presentes en Parque Grant.
Sucederán muchas cosas en los próximos años, pero la postal pintada esa madrugada de Chicago vale toda una elección, a no dudarlo.
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Hora GMT: 06/Noviembre/2008 - 05:05
