Por Susana Klinkicht
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Un dirigente parroquial cuencano hizo en estos días una singular aseveración. Rubén Calle dijo que las fundaciones con fondos internacionales tienen como objetivo penetrar las comunidades, usurparles el discurso de izquierda y desarmar los procesos revolucionarios. Agregó que "sociólogos y técnicos de las ONG se convierten en benefactores e interlocutores de los desamparados y emergen así como supuestos líderes sociales."
Con toda seguridad, esta es una descripción rectilínea de un proceso complicado, pero da mucho que pensar. Si se toma en cuenta la cantidad de antiguos miembros de organizaciones no gubernamentales que en este Gobierno han llegado a ocupar cargos públicos y el número considerable de candidatos que proceden de las fundaciones, el tema se torna aún más interesante.
Es uno de los argumentos del dirigente el de que las organizaciones no gubernamentales se convierten así en trampolín político. Ministros, subsecretarios, directores, asesores, candidatos a alcaldes y prefectos, concejales y consejeros han pasado en algún momento o han estado durante varios años en una o más ONG.
Sería interesante hacer un recuento exacto del porcentaje de políticos que actualmente provienen del sector no gubernamental encargado de trabajos en favor del bienestar público.
¿Encargado por quién? Es probable que los temores de Calle respecto a la infiltración se cumplan en una parte muy pequeña de las ONG, pero en muchos queda la duda respecto a su representatividad, a la legitimidad de la tutoría que asumen.
Betty Tola, la asambleísta encargada de organizar la selección de los miembros del "Quinto Poder del Estado", proviene de las ONG. Su papel se presta para la reflexión, porque el organismo que contribuyó a crear obedece a las mismas reglas del juego. A través de la Comisión de Participación Ciudadana, este ámbito ambiguo entre lo institucional y lo particular ha llegado finalmente al poder. Las ONG son entes muy especiales, dotados de mucha influencia y de poder de convencimiento basado en el dinero que están en condiciones de repartir, con el que la capacitación e indoctrinación de los beneficiados muchas veces juega un papel importante.
Según la página web que registra a las organizaciones de la sociedad civil, instalada por el Ministerio de Desarrollo Social, existen en el Ecuador 39 736 ONG. Estas manejaron el año pasado $ 3 000 millones, monto que, sin duda, facilita las cosas, sin importar la eficacia o desperdicio de cada inversión.
Sin embargo, la presencia de personas que han utilizado a las ONG como lugar de formación política y luego como base para el proselitismo también demuestra que la preparación en temas de la sociedad en las demás instancias públicas es deficiente o inexistente y que la ausencia de partidos políticos formales deja un vacío muy sentido. No es de admirarse, entonces, que, entre las personas con intereses sociales, ecológicos, pedagógicos que encuentran en las ONG una alternativa, haya quien descubra vocación política y allí mismo un instrumento para ejercerla.
Hora GMT: 02/Febrero/2009 - 05:08
