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Por ahí no es…

Publicado el 13/Septiembre/2009 | 00:08

Por Omar Ospina García


oospina@hoy.com.ec

Es loable la intención del presidente de la República de gobernar para los pobres. No es fácil. No solo porque los grupos de presión económicos pretenden que las acciones del Estado se dirijan solamente a garantizar seguridad para las inversiones e impulsar la productividad desde el punto de vista del capital, sino porque toda acción destinada a beneficiar a las mayorías siempre ha sido tildada, y seguirá siéndolo, de populista y demagógica.

Los ejemplos abundan: autovías, túneles, malecones, aeropuertos, refinerías y demás infraestructura, necesaria por cierto, concitan aplausos a montón, excepto, claro, de parte de quienes no fueron beneficiados por los contratos o porque la obra afecta sus intereses o propiedades.

Pero cuando se construyen o renuevan escuelas y puestos de salud en los pueblos o en el campo, se distribuyen medicinas a los sectores marginales, se promueve la educación gratuita, se incrementa la nómina del Estado o los sueldos, la repulsa de los expertos es unánime: eso es populismo y va contra los preceptos económicos ortodoxos. "Gasto social", o sea, demagogia pura. Empezando por el nombre, que ya es un INRI: gasto social. Despilfarro de recursos que deberían invertirse en obras que promuevan el desarrollo. Como si el hecho de que el pueblo tenga acceso a la salud, a la educación y a una vida digna no fuera desarrollo.

Hay en toda esa cantaleta desarrollista falta de análisis justo. Porque si el Estado invierte sus recursos en la construcción de obras monumentales necesarias para que el país progrese, esas obras requieren, para que se realicen y funcionen, que se contrate gente –personas– para que en ellas trabaje. Y ello aumenta el "gasto social", la masa salarial que dicen los expertos. Parecería que quienes reclaman la construcción de tales obras quisieran que ellas pasen a formar parte del inventario de elefantes blancos sin uso ni beneficio, o se declaren, desiertas, impolutas y desocupadas, como patrimonio cultural.

Un hospital sin médicos, enfermeras, anestesistas, secretarias, aseadores y mensajeros es un elefante blanco. Una obra suntuaria que a nadie sirve. Y si la empresa privada es cauta en la contratación de personal para no aumentar el "gasto laboral", el Estado debe suplir ese déficit de empleo. Sí, el Estado es el gran empleador y tenerle miedo a eso es no solo injusto sino mezquino.

La crisis del Crack de 1929 se superó gracias en mucho a que F.D. Roosevelt creó empleo para millones sin tenerle miedo al gasto social ni a la inflación. Esa fue política económica inteligente y equitativa. Fue la "inversión social" que sacó a los EE UU de la crisis en pocos años.

Sin embargo, ese gobernar para los pobres no puede hacerse predicando el odio a los ricos. El capital es imprescindible para el desarrollo y el progreso tanto como el trabajo. El uno sin el otro no pueden existir. Y la riqueza, lo dice Maese Perogrullo, requiere que haya ricos. Está en manos del Estado lograr que la plusvalía que esa riqueza genera otorgue una justa rentabilidad al inversionista y propicie una vida digna al trabajador que la hace posible y al pueblo en general, a través de una sabia legislación laboral y fiscal.

Coletilla: El camino hacia el desarrollo no se construye con odio ni con resentimiento sino con solidaridad y con respeto. No es contra los ricos como se hace país, sino también con ellos. Así de simple.

Hora GMT: 13/Septiembre/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 César E. Castillo Delgado desde - Guayaquil

    Al editorialista se le olvidó mencionar, o leer sobre el origen del capital...

    Es que para recuperarse del crack de 1929, el presidente Roosevelt puso a funcionar la más impresionante maquinaria de guerra de la época, sino lea algo sobre las relaciones de Eleonor Roosevelt con sus amigos ricos europeos.

    Como todo no es malo, lo felicito y reproduzco, porque valen la pena los dos párrafos finales, por los que merece una condecoración, no precisamente del grupo "ROSA", que promueve lo contrario.

    "Sin embargo, ese gobernar para los pobres no puede hacerse predicando el odio a los ricos. El capital es imprescindible para el desarrollo y el progreso tanto como el trabajo. El uno sin el otro no pueden existir. Y la riqueza, lo dice Maese Perogrullo, requiere que haya ricos. Está en manos del Estado lograr que la plusvalía que esa riqueza genera otorgue una justa rentabilidad al inversionista y propicie una vida digna al trabajador que la hace posible y al pueblo en general, a través de una sabia legislación laboral y fiscal".

    “Coletilla: El camino hacia el desarrollo no se construye con odio ni con resentimiento sino con solidaridad y con respeto. No es contra los ricos como se hace país, sino también con ellos. Así de simple”.

    ¿Será por lo que recomienda en la coletilla, que el presidente está armando su equipo de nuevos ricos para empatar con su recomendación?

  2. 1 Pepe Ramirez Gavilanes desde - Hampton Virginia USA

    Un Ecuador REAL,ese es el que OSPINA con sobrado criterio lo "pinta" en este articulo que hay que leerlo con detenimeinto.Hace con mucha profundiad apreciar lo que hasta hoy han PRIORISADO nuestros gobernantes que antecedieron a Correa.
    La OBRA de CEMENTO la que se VE todos los dias,la que dizque muestra el progreso de los paises,pero no del PUEBLO.El hoy presidente propago en su campana que:Lo SOCIAL sera prioritario en su modelo ECONOMICO. Salud,educacion son obras que no se ven y entonces el pais "dizque" no progresa y el "gran" sistema que maneja el CAPITAL, indispensable para mantener un EQUILIBRIO y ante la falta de sentido COMUN se arroja todo progreso SOCIAL al despenadero y surgen con urgencia las "regalias" que faribrican mas hambre y pobresa dejando al autentico PUEBLO al borde de la MISERIA.Es ahi donde debe actuar el SENTIDO COMUN y rescatar en ese ambiente. SUPRIMIENDO SUBSIDIOS que no redundan en el hambre y desesperacion de esa inmensa capa social que no sabe de la OBRA DE CEMENTO, que los politiqueros han usufructuado en un sistema DEPREDADOR con la complicidad de un CAPITAL pesimamente utilizado,por falta de un modelo REAL en base a un EQUILIBRIO social economico que AVALE trabajo y progreso.El Sr. Ospina exorta y bien,que en el manejo de paises como el nuestro hay que ser PRAGMATICO y no demagogo.Ese MODELO no VENDE pero disminuye la miseria y en conclusion:PRIORISA LO SOCIAL POR LO ECONOMICO. Pueblo sano y educado va en via de progreso.De acuerdo,lo SOCIAL NO PUEDE IR SIN LO ECONOMICO solo es cuestion de EQUILIBRIO.

  3. 1 Oswaldo Mesias desde - Quito

    Completamente correcto. Añadiría, no se trata de gobernar para los pobres de manera que sigan siéndo pobres, sino de igualar a todos HACIA ARRIBA. Por ahí no es, por donde fue Cuba, igualando a (casi) todos HACIA ABAJO. ¿porqué la elección tiene que ser entre el fracasado pasado del Ecuador y el presente fracasado de Cuba? ¿para aprender a igualarnos para abajo vienen los misioneros cubanos? Concretamente por ejemplo para que todos los médicos se igualen en un sueldo de 300 mensuales, es decir sin posibilidad de tener vivienda (ni las de mazapán), ni vehículo, ni desarrollo profesional. POR AHÍ NO ES. Por eso NUNCA voté por Correa.

  4. 1 Gonzalo Sotomayor desde - Madrid

    Bueno he comenzado a leer los artículos del Sr. Ospina desde la semana pasada y tratando de dar una opinión un poco equilibrada me atrevería a decir que es como encontrar un buena obra en una biblioteca llena de libros de autoayuda que tan populares son pero que no aportan nada. En esta época donde está de moda un medicre gremio que sé califica y se felicita, que sé victimiza y se condecora, pero que nunca se ha sintonizado con la gente, siempre será provechoso leer ha alguien objetivo y claro dentro de tanto erúditucho con infulas de seres supér dotados que no son leídos ni por su reducido círculo de amigos que piensan y escriben exactamente lo mismo.

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