El nuevo libro de Marco Antonio RodrÃguez, Poetas nuestros de cada dÃa, me ha remitido a ese par de volúmenes que en los años 49 y 53 del siglo anterior publicó Hugo Alemán bajo el tÃtulo de Presencia del pasado, y en los cuales desplegara una amplia galerÃa de los poetas y escritores a quienes, con excepción de dos o tres, conocÃa o habÃa conocido personalmente. "Este libro –dice él mismo Hugo Alemán- no es una antologÃa, no es un anecdotario, ni siquiera es un esbozo crÃtico-biográfico, y sin embargo, en él hay algo de todo estoÂ…".
RodrÃguez a su vez, y a su manera, se aproxima a la vida y a la obra de 18 poetas a quienes, asà mismo, él ha tratado de cerca, desde Miguel Ãngel Zambrano, fallecido en 1969 y de quien fuera "su secretario y confidente", hasta Julio Pazos, Sonia Manzano y Sara Vanegas, que están en plena vigencia, pasando por los Mayo, Adoum, Tobar, etc., etc.
De modo que estas páginas, ilustradas con tintas de Oswaldo Viteri, constituyen una suerte de retratos literarios de esas figuras que en mayor o menor grado han aportado a la lÃrica nacional. El mismo autor aclara que en su libro "pueden faltar o sobrar alguno o algunos nombres"; pero en todo caso muestra al lector un tramo importante de nuestra poesÃa, posterior al que nos mostrara Alemán, y lo hace con esa óptica suya, que ya apreciamos en sus ensayos sobre la plástica ecuatoriana, tan personal como cálida.
El trabajo de penetrar en la obra del artista, cualquiera que sea su modo de expresión, entraña un riesgo muy alto, en la medida de la esencial ambigüedad del arte. Pero RodrÃguez lo consigue con las herramientas de una crÃtica inteligente, y gracias a su amistad con los personajes de su libro. Con citas oportunas de cada uno, con datos de primera mano sobre su vida, amén de un poema completo al final de cada capÃtulo, RodrÃguez redondea esta serie de ensayos, para ofrecernos una visión en profundidad de estos poetas que han transitado por diversos caminos, en términos de tendencias literarias.
Ahà se hallan tanto las audacias verbales de unos, como los cuidados versos de otros; el tema intimista de éstos y la preocupación social de aquéllos. No hay en estas páginas otro criterio que el de la calidad -con el baremo del autor, desde luego- y el de su fraterna proximidad a estos juglares, que comparecen en el escenario montado por Marco Antonio para demostrar que en la vida aún nos queda la puerta de escape de la PoesÃa.
Hora GMT: 30/Mayo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Rodrigo VillacÃs Molina













