Por Claudio Mena Villamar
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Dentro de la sociedad moderna encontramos un sistema de poderes que se apoyan entre sí o se contraponen. La ciencia ha establecido que toda fuerza en determinado sentido genera una fuerza contraria en sentido opuesto. En este sistema de poderes que se ejercen en la sociedad, los más fuertes e imperiosos son el poder religioso, el poder del Gobierno, el económico, el poder de las etnias y grupos sociales, de los medios de comunicación, de los partidos políticos, de los trabajadores, entre los más importantes.
En todo caso, el poder dominante que se ejerce sobre un amplio campo de la actividad humana es el del Estado. Este poder se encuentra establecido y regulado en su constitución política, de manera que el ciudadano siente este poder a lo largo de su vida. Todo caso de abuso de este poder suele ser rechazado por la legislación fundamentada en los derechos del hombre, que se encuentra en un nivel más alto aún que el del propio Estado, pues corresponde al llamado "derecho natural", herencia de los griegos, que lo consideraron anterior al derecho creado por los hombres.
El poder del Estado suele chocar con poderes que tienen mucha fuerza, como son los ya mencionados, particularmente el poder religioso, el de los grupos económicos y el de los trabajadores, al que debe añadirse el de los medios de comunicación colectiva cuyo poder no es menospreciable. El poder estatal frente al poder de la prensa, siempre produce choques porque la prensa tiene libertad para disentir sobre aquello que se dice o se hace en los estratos altos o bajos del gobierno. La libertad de disentir y de opinar, en cualquier sentido, sobre cualquier acción del estado, es un derecho humano reconocido que debe ser siempre respetado dentro de un Régimen democrático y republicano. La prensa es un contrapoder necesario en todo momento y esta es la razón por la cual los jefes de Gobierno que ejercen un poder absoluto no demoran en pasar a la acción represiva.
En general, el poder del Gobierno es respetado, salvo en ciertos momentos en que un contrapoder logra avasallarlo, como ocurrió en el derrocamiento de Lucio Gutiérrez. En el Ecuador, numerosas luchas por el poder han producido duros y sangrientos enfrentamientos como ocurrió con la Revolución Liberal, la más honda que ha tenido el país por la gran transformación producida en casi todos los aspectos de la convivencia humana. En las guerras liberales de fines del siglo XIX hubo asaltos a conventos ejecutados por el bando liberal y, por el bando enemigo se destruyeron periódicos.
No se puede pasar por alto el entramado de causas y efectos que se producen dentro de la sociedad. El poder manejado con sabiduría puede lograr que la prensa como contrapoder no tenga bases suficientes para la crítica demoledora. En términos políticos y en algunos casos, frente al poder ejercido por el Estado, puede aparecer una resistencia que no llega a tener la fuerza de un contrapoder, especialmente cuando no existen partidos opositores activos en la lucha política, sino sectores que aglutinan intereses particulares que levantan voces y pugnan cuando consideran que sus derechos no han sido respetados.
Hora GMT: 05/Febrero/2010 - 05:19
