Por Federico María Sanfelíu
sanfe@hoy.com.ec
"El pesimismo, el enfado, el insulto, no llevan a ninguna parte. A mí me gusta esta ola de entusiasmo que ha levantado Obama, veremos dónde lleva, pero por lo menos miles de personas viven esperanzadas. Aquí, casi ocurre lo contrario, la gente está fastidiada. No diré que no existan motivos para la decepción, pero también hay motivos para ir hacia delante. Yo lo que pido a la gente es optimismo, buen humor y amabilidad. Lo que me derrumba es la sempiterna queja, la crítica por sistema, porque eso también, quiéralo yo o no, a veces consigue arrastrarme, y me resisto".
Esa nota que refleja tanto nuestra realidad nacional, que nos hace levantar la vista hacia el presidente de los Estados Unidos destacando los sentimientos que despierta con solo mirarlo, no está escrita acá ni se refiere al pueblo ecuatoriano. Es una nota de lectura de una aguda observadora de la vida española, Rosario Bofill, que dormía entre mis notas. Está escrita en marzo de 2008, y el pesimismo al que se refiere se vivía en España respecto a las políticas del presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.
Lo que Rosario Bofill pedía para la plural y dividida España es lo mismo que reclamamos acá, nosotros y ahora, a todas las fuerzas políticas y sociales ecuatorianas.
Por favor, dejen ya de enfrentarse, de insultarse. Aprendan a respetarse dentro del pluralismo, dennos motivos para esperar y no aumenten nuestro cansancio con sus presuntos triunfos, sin error alguno, o la ausencia de reconocer logros, que sí los hay. Estamos hartos de tanta vendetta y de tanto triunfalismo.
Lo que deseamos es que se nos convoque a unir fuerzas y a encontrar espacios de diálogo para señalar los objetivos que necesitamos lograr todos unidos: combatir el desempleo y subempleo que destruye las familias y mata tantas almas. Dígannos que el Ecuador es para todos, cualquiera que sea su modo de pensar. Nada de brigadas para el enfrentamiento.
Que estemos convencidos que los políticos buscan un bienestar humano seguro, aunque sea mínimo y sobrio: salud con medicinas y atenciones de calidad. Educación que se logre por un buen currículo, con maestros que estén al día, y con un desayuno que permita que todos los niños estén despiertos y vivos. Que se construye el millón 700 mil casas que se necesitan; que sean dignas y duraderas; subsidiadas en una sociedad en que es difícil lograr sueldos que llenen la canasta familiar.
Dígannoslo de una vez por todas y háganse creíbles, como lo fue Barac Obama cuando dijo "Yes, we can", "Sí, podemos" y ese optimismo hace vivir, a pesar de las dificultades y de los posibles errores.
Qué envidia ver el triunfo del candidato chileno de la oposición. Toda una dirigencia política civilizada, democrática, unida, aceptando el resultado de las urnas. Sí, nosotros podemos llegar a eso.
Hora GMT: 25/Enero/2010 - 05:04
