La petrolera estatal cumple hoy 18 años de haber asumido la operación exclusiva de los campos a cargo de la estadounidense Texaco. Esta compañía entregó el 37,5% de su participación en la operación que realizó, coincidentemente por 18 años, junto a la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE), entre 1972 y 1990.
Si se comparan ambas fases, Petroecuador registra una producción de 1 156 millones de barriles, un 10% menos frente a lo producido en el primer período a cargo del consorcio CEPE-Texaco, que fue de USD 1 270 millones.
Y si se comparan cifras fiscalizadas de la Dirección Nacional de Hidrocarburos, la producción del último período también fue menor en un 18% frente al precedente, pues Petroproducción en 18 años habría generado 971 millones de barriles de crudo.
La primera aclaración que efectúa Luis Calero, miembro del Foro Petrolero, respecto de estas cifras es que el Estado fue un socio de Texaco, por tanto las ganancias del Fisco por la explotación de los campos de Texaco se debió al porcentaje accionario que el Estado había comprado a ese consorcio, que era del 62,5%. El Estado era un socio y, como tal, pagaba inversiones y operaciones en el 62,5%.
Además, el Estado pagaba a la firma una tasa del 15% por servicios administrativos. Estos elementos deben tomarse en cuenta al hablar de ganancias, advierte.
Para Calero, Texaco tenía todas las facilidades financieras y administrativas para operar. Además, no había las restricciones ambientales que hoy existen. Lo que no sucede con Petroecuador, que tiene limitaciones burocráticas, financieras y una politización de su gestión. Pese a ello, han existido recursos humanos que han sacado adelante la producción, acota.
Wilson Pástor, quien lideró Petroamazonas, empresa que se hizo cargo del consorcio CEPE-Texaco en 1990, considera que ambos períodos no son comparables. Los campos de Texaco se descubieron a finales de los sesenta y se explotaron casi 20 años. En campos nuevos se produce al máximo, pero luego la producción cae.
En su criterio, Petroecuador básicamente en estos 18 años ha tenido que luchar contra la declinación de campos casi agotados.
Pese a ello, Pástor destaca que Petroamazonas subió en 13 000 barriles diarios la producción de esos campos y bajó los costos.
Pero en julio de 1992 Petroamazonas desapareció y su operación pasó a Petroecuador.
Para el analista Iván Bedoya, Petroamazonas tenía sistemas de gestión eficientes. Al pasar a Petroecuador se produce el descalabro que se complicó aún más cuando se le quitó la autonomía financiera en 1994.
Pástor acota que Texaco dejó una tecnología limitada. Texaco no perforó pozos de inyección de agua para que evitar contaminación y hoy ello constituye un limitante de la producción, el sistema de perforación fue solo vertical y no se hicieron islas de producción que permiten perforar 20 pozos desde una plataforma....
Petroamazonas resurgió hace un par de meses. Esta vez se hará cargo de los campos antes operados por Occidental, coincidentemente también estará al frente Pástor. Pero esta vez no quieren que la historia se repita.
El 1 de agosto próximo se firmará el contrato de servicios con Petroecuador. Por la experiencia que ya se tuvo y para que no se repita una fusión inopinada que conduce a bajar la eficiencia de una empresa de mayor nivel, acotó Pástor.
CEPE desaparece
El 26 de septiembre de 1989 se creó Petroecuador en reemplazo de CEPE.
Petroecuador tenía seis filiales inicialmente. De estas tres eran permanentes: Petroecuador, Petrocomercial y Petroindustrial; y tres temporales: Petropenínsula, Petroamazonas y Petrotrasnporte.
Para el analista Luis Calero, una de las contribuciones de Texaco fue la construcción de la infraestructura en la Amazonia, como los oleductos principales y secundarios.
Hora GMT: 01/Julio/2008 - 05:00 Fuente: Diario EL COMERCIO Ciudad Quito
