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Pescados sin pescadores

Publicado el 09/Enero/2013 | 08:41

Bernardo Tobar Carri贸n

btobar@hoy.com.ec

Solo Dios sabe si Ch谩vez ser谩 llamado a rendir cuentas p贸stumas en fecha pr贸xima, pero sus posibles herederos pol铆ticos ya han trabado conflicto sobre la sucesi贸n de la banda presidencial, posesi贸n de incalculable valor en una econom铆a que depende casi exclusivamente del petr贸leo, recurso manejado por el Estado. Si Ch谩vez no se posesiona hasta el 10 de enero, quienes se sienten ungidos para continuarlo al m谩s puro estilo mon谩rquico, no parecen estar dispuestos a convocar a nuevas elecciones, como manda la Constituci贸n. Es que en ese tipo de econom铆as los contratos m谩s jugosos y los negocios m谩s importantes los administra el Gobierno sin competencia, con todo lo que eso trae consigo cuando en la pr谩ctica desaparece la autonom铆a judicial y legislativa, instituciones que conservan apenas su fachada democr谩tica como tapadera de un trasfondo dictatorial.

La cuesti贸n, sin embargo, no es qui茅n heredar谩 el poder, qui茅n ser谩 el continuador de la saga chavista, sino qu茅 legado ha dejado ya en vida a la gente com煤n y corriente la denominada revoluci贸n bolivariana, y el tiempo que tomar谩 a la sociedad venezolana desembarazarse del lastre de haber vivido los 煤ltimos 13 a帽os, y potencialmente otros seis, bajo una cultura parasitaria, dependiente de las d谩divas de la naturaleza y su caprichosa administraci贸n por un poder p煤blico paternalista. Si hemos de creer las cifras oficiales, tan acomodaticias en el "Socialismo del siglo XXI" como un juego de espejos, en la Venezuela revolucionaria han dejado de ser pobres extremos aproximadamente tantas personas como las incorporadas al empleo p煤blico en el mismo per铆odo. Dicho de otro modo, los pobres no han dejado de serlo de manera sostenible, ni porque hayan encontrado terreno propicio para la multiplicaci贸n de sus talentos. Al contrario, tantas manos adicionales al servicio de un Estado dedicado a perseguir, vigilar y entorpecer han hecho de Venezuela cualquier cosa menos un destino para el emprendimiento y la generaci贸n de empleo productivo.

Ch谩vez reparte pescados hallados en sus reservorios de crudo, pero cada vez menos venezolanos se arriesgan a tejer redes para echarlas en su propia pesca. Mientras Caracas subsidia las econom铆as de Cuba, Nicaragua y Bolivia, una Venezuela autoabastecida hasta 1998 debe hoy importar productos de la canasta b谩sica, incluyendo leche.

Porque cuando las personas empiezan a descansar m谩s en la protecci贸n y asistencia estatal que en sus propios medios y esfuerzos, cuando resignan la responsabilidad de sus destinos personales en manos de un Gobierno que lo planifica y controla todo, cuando creen que su suerte est谩 resuelta por la herencia petrolera que administra el gran pater familias - el gran hermano de la premonitoria ficci贸n totalitaria de Orwell-, cuando la demolici贸n de las 茅lites les roba a los dem谩s el sue帽o de llegar a serlo, cuando a las cimas desafiantes del quehacer humano ya no es posible llegar por m茅rito y emprendimiento libre y personal sino por adhesi贸n o sumisi贸n al Gobierno de turno, cuando no hay m谩s poder f谩ctico que el Estado mismo, las sociedades atrofian su recurso m谩s valioso: cada uno de los individuos que la forman.

Autor: Bernardo Tobar - btobar@hoy.com.ec Ciudad Quito

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