El periodista debe estar, siempre, del lado de las víctimas. Porque siempre hay víctimas y victimarios
Por Omar Ospina García
oospina@hoy.com.ec
No se trata de establecer juicios de valor. Ambas actividades son respetables en la medida en que se ejerzan con respeto por la verdad, por el ser humano, por la ética. Tampoco sugiere que alguna tenga el monopolio de la verdad y ni siquiera su presunta propiedad. La verdad no tiene dueños ni se la encuentra. Se la busca y esa es la misión del periodismo, que no de la comunicación.
En lo único en que se parecen es en que ambos comunican. Pero los objetivos de esa comunicación, son distintos. El comunicador y su variante más notoria, el relacionador público, emite mensajes positivos y favorables a la empresa o persona que lo contrata para ello: para que sea su vocero, su representante en distintos actos, su alter ego en ocasiones. El trabajo del comunicador social es representar bien a su representado. Hasta dónde llegue en su labor es asunto de la forma contractual de sus relaciones. Y de la ética que subyace en la base de ese contrato. El periodista no se debe a nadie en particular. Se debe a la sociedad. A la comunidad. Es válida de validez absoluta la sentencia de uno de los grandes del oficio, Ryszard Kapuscinski: el periodista debe estar, siempre, del lado de las víctimas. Porque siempre hay víctimas y victimarios. Y el periodista que esté del lado del victimario, cualesquiera sean las razones: ideológicas, políticas, religiosas o económicas en las que trate de justificar los hec
hos que protagoniza como tal, no está del lado de la justicia ni de la sociedad, sino del crimen y del irrespeto a los derechos humanos.
No hay guerra "santa" ni justa por más que se la quiera pintar de tal, ni hay violencia justificable. Toda guerra y toda violencia son crueles e injustas por principio: agreden a los demás, ofenden a todos los bandos en disputa. No hay en ellas ganadores: pierden todos. Perdemos todos. Pierde la humanidad. El vencido es humillado. El vencedor se degrada a sí mismo. No hay causa, no hay razón, no hay creencia ni hay dios alguno que justifique la guerra, que condone la violencia. Y eso debe tenerlo en cuenta el periodista a la hora de narrar los hechos.
Por las mismas razones éticas, morales, humanas, el periodista no es caja de resonancia de nada ni de nadie. No es propagandista de uno u otro líder, partido o causa. El periodista abre sus espacios a la búsqueda de la verdad y a la defensa de la justicia. No puede presumir la culpabilidad llamando a quien sea a "probar su inocencia". La inocencia no se prueba. La inocencia se presume. Se prueba la culpabilidad. Y, llegado ese caso, se pone en evidencia. Para que sean la justicia y las leyes las que actúen. No el periodista. Que no es acusador, juez, jurado ni verdugo, como lo estamos viendo en estos días más a menudo de lo que la ética del oficio debería permitir. Solo por eso parecería necesaria una Ley que regule las comunicaciones. Para que el periodista no se extralimite en sus funciones ni se convierta en lo que no es, en lo que no debe ser: ni caja de resonancia de nada ni de nadie, ni en juez de quienes considere culpables solo porque no concuerdan con su criterio.
Coletilla: Llamar a discutir sobre ética a un sujeto moralmente descalificado como el ex presidente tropezador, es como llamar a disertar sobre cirugía a Jack el Destripador.
Hora GMT: 25/Octubre/2009 - 05:08

25/Octubre/2009 a las 08:20
Sr. Ospina, lo que usted nos quiere decir por ejemplo es que Emilio Palacio, Jorge Ortiz, no hacen periodismo, sinó más bién "comunicación" porque ellos transmiten su tendencia, su sesgo, y la defensa de los intereses de sus empresas "informativas", aparte de los intereses políticos y financieros que también representan...? Usted dice que el periodismo busca la verdad, entonces es claro, que ellos no pueden ser periodistas, sino "comunicadores" de la defensa de sus intereses y tendencias; por eso es que a diario manipulan la información, para tratar de atraer más gente que se coma su cuento......Y la verdad no la buscan ni de lejos......
25/Octubre/2009 a las 11:03
Por las mismas razones éticas, morales, humanas, el periodista no es caja de resonancia de nada ni de nadie. No es propagandista de uno u otro líder, partido o causa. El periodista abre sus espacios a la búsqueda de la verdad y a la defensa de la justicia………. ¡Cuánta razón!... pero…..¿estarán enterados los de Tele sur-el de Chávez aclaro- de estos postulados? No creo……
25/Octubre/2009 a las 11:49
Excelente la explicación sobre la diferencia entre comunicador (relacionador público) y periodista. Lo que no entiendo es como el Sr. Ospina compagina sus excelentes criterios con su admiración por un régimen, el de Cuba, donde prácticamente no existe el periodismo sino solo el sumum del relacionador públcio que es GRANMA. ¿No es hora de reconocer la verdad, aunque implique reconocer una equivocación de toda una vida?
Errada la segunda parte del ejemplo de la coletilla; siempre se ha reconocido la calidad de Jack el destripador como cirujano; incluso se sospecha que pudo serlo. Por supuesto que NO lo estoy defendiendo, por favor.
25/Octubre/2009 a las 15:32
Sr Ospina.- Quienes seguimos las informaciones y opiniones de los diversos medios nos encontramos entre la informacion gubernamental y la de la oposicion, los que cumplen con su mision politica. Crear un criterio a favor o en contra del gobierno y su presidente.
Los medios de informacion piensan que los ecuatorianos somos ciudadanos carentes de razonamiento. No, cien veces no, sus jueguitos estan claros.
Los que estan a favor del gobierno y los que estan en contra, no perciben que mucha gente esta cansada del juego del enfrentamiento. Que carencia de ideas.
Pregunto a los opositores del gobierno, y a los que estan gozando de los privilegios del mismo. Han realizado alguna accion para terminar con esa lacra. Han planteado a los niños y jovenes los valores de una sociedad justa y civilizada, que practique el no robar, no mentir y honrar a la patria.R. NO
25/Octubre/2009 a las 18:06
Don Omar está justificando la existencia de represión como necesidad. Inclusive en los medios de comunicación. Oh Virgen de los Sicarios