La fecha es el 17 de junio de 1972. Tras un aparente robo sin importancia al cuartel general del partido demócrata de Washington DC, establecido en el hotel Watergate, dos periodistas del Washington Post fueron designados para cubrir el hecho.
Ellos eran Robert Woodward y Carl Bernstein, quienes, sin querer ni colegirlo, se estaban inmiscuyendo en uno de los escándalos políticos más vergonzosos de la historia estadounidense que terminaría con la renuncia del presidente Richard Nixon. Ambos rozaban la treintena de años.
El escándalo de "Watergate" es conocido, además, por ser una muestra sobresaliente de periodismo investigativo, ético y responsable, pues Woodward y Bernstein, durante la investigación de 26 meses, sortearon las trampas que la política propone a quien intenta desenmascarar sus secretos.
Amenazas de muerte, callejones sin salida, informantes como el así llamado "Garganta Profunda", un personaje sin rostro ni nombre que proveía de indicios a los periodistas, quienes debían seguirlos aun a costa de sus propias vidas y las de sus familias.
Los reporteros del Washington Post, bajo el mandato de su editor Ben Bradlee, descubrieron las tretas usadas por el comité de Richard Nixon, las cuales incluían una red de espionaje político, sobornos y uso ilegal de fondos que condujo al procesamiento de 40 altos funcionarios.
Nixon negó las acusaciones, pero luego se vio obligado a aceptarlas dada la presión diaria del Washington Post. Se llamó a sí mismo "granuja" en cadena nacional, una vez que la verdad salió a flote. Se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos en renunciar a su cargo, en 1974.
Ese mismo año, Bernstein y Woodward publicaron Todos los hombres del presidente (All The President"s Men), libro que, sin demora, alcanzó el número uno en ventas en ese país y en el que los periodistas retrataron su odisea en consecución de la verdad.
Dos años más tarde, se estrenó la versión cinematográfica del bochorno que sacudió la Casa Blanca. Bajo la dirección de Alan J. Pakula, Todos los hombres del presidente es la adaptación de aquel libro, con dos excelentes actores en los protagónicos: Robert Redford como Woodward y Dustin Hoffman como Bernstein.
El impacto del filme fue tal que convirtió a los dos periodistas en celebridades y desencadenó una ola de interés por el periodismo investigativo. Asimismo, el filme ayudó a popularizar la imagen del informante que proveía de pistas a los reporteros.
La identidad de quien se hacía llamar "Garganta Profunda" ("Deep Throath", alusión al célebre filme pornográfico) se mantuvo en secreto máximo por parte de los periodistas, que hicieron voto del derecho que les permite no revelar el nombre de sus fuentes.
Durante 30 años, Woodward, Bernstein y unos pocos guardaron la identidad real de "Garganta Profunda" y prometieron no revelarla hasta la muerte del mismo. Entonces, en mayo de 2005, la revista Vanity Fair reveló el nombre proveído por la misma familia del informante: se trataba de Mark Felt, el asistente del director del FBI. Woodward confirmó su identidad en su libro The Secret Man, además de detalles de su relación con él.
Epílogo: Carl Bernstein y Robert Woodward
La presión de sus informaciones diarias, durante 26 meses, obligó a Richard Nixon a firmar la renuncia, después de admitir que había entorpecido la investigación del caso. Obviamente, Carl Bernstein y Robert Woodward se alzaron con el Pulitzer en 1973. Bernstein renunció al Post en 1976 y fue la comidilla de las columnas de chismes dado su estilo de vida y sus citas con celebridades de Hollywood (así de famosos los hizo el filme). Actualmente se desempeña como escritor. Woodward tiene un cargo directivo en el periódico que lo hizo famoso y es el encargado de supervisar proyectos investigativos.
No todo lo que se ve en televisión es verdadero
Si el presidente del país más poderoso del mundo, modelo de pulcritud y decoro para el planeta, es acusad
Hora GMT: 02/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Roberto Ramírez, redacción Quito
