Por Marena Briones Velasteguí
mbriones@hoy.com.ec
De pasada, con el tiempo pisándome los talones y mientras recogía mis bártulos para salir de casa, en la mañana del pasado miércoles escuché a uno de los contertulios de Pepa Bueno, la presentadora de Los Desayunos de TVE, sostener que en determinados momentos los políticos tienen que hacer pedagogía política. El asunto objeto de la reflexión y el debate era la reunión que Rodríguez Zapatero y Antonio del Castillo habían mantenido en La Moncloa por aproximadamente dos horas. El padre de Marta del Castillo, la joven asesinada cuyo cuerpo ha estado siendo buscado por varios días, había solicitado la entrevista con el propósito de solicitar al Presidente del Gobierno español que se convoque a un referendo para reformar la Constitución e incluir la cadena perpetua. Al contertulio de Bueno le parecía que Rodríguez Zapatero había hecho lo que debía hacer cuando dijo que no al pedido, porque no cabe estar endureciendo el Código Penal a golpes de sucesos y eso es algo que se debe decir; pero, no estuvo de acuerdo con que se hubiera hecho propaganda mediática del encuentro. En cierta forma, para el opinante, la pedagogía política de Rodríguez Zapatero no había llegado completamente a un término feliz.
Inmediatamente recordé el primer mensaje de Obama ante el Congreso de su país, pronunciado precisamente la noche anterior. Y recordé también que, entre los tres temas calificados por él como prioritarios para su gobierno y su país, estuvieron la salud y la educación. El otro fue la energía, y a cada uno de ellos les dedicó su cuota de análisis sobre las razones de la prioridad. Todos el discurso entero también- estuvieron atravesados por un emotivo y convocante orgullo de nación, al que Obama apeló sin excesos tanto para dirigirse a los presentes como a cada hombre y a cada mujer estadounidense. No se cuánto podrá hacer finalmente Obama de todo aquello a lo que aspira, ni veo aún con claridad hasta dónde será capaz de llegar en el declarado desafío de hacer que los Estados Unidos de América retomen el liderazgo de la geopolítica mundial; pero, de lo que sí no me ha quedado duda es de que, para la búsqueda de los fines que se ha propuesto, Obama dispone de una extraordinaria capacidad para hacer pedagogía política. Redondeó y fundamentó los temas centrales, ubicó responsabilidades en todos los principales protagonistas y se movió sin aspavientos entre los límites de un no y un sí.
Dos situaciones diferentes, en contextos distintos, con líderes de gobierno que tienen sus propias particularidades. En ambos casos e independientemente de cuánta sea o no sea la simpatía o la empatía ideológica que uno y otro despierten, se trata de políticos que representan una forma de hacer política desprovista de agravios e insultos hacia el oponente, abierta al diálogo, esforzada en presentar los fundamentos de sus perspectivas y decisiones, promotora de ciudadanía, respetuosa de las instituciones y los procedimientos, y con una estimable dosis de confianza en el valor democrático de la concertación. ¿Quién se atreverá aquí en el Ecuador?
Hora GMT: 27/Febrero/2009 - 05:11
