El diario estadounidense The New York Times publica por segundo día consecutivo documentos en los que Benedicto XVI se ve salpicado por los escándalos de abuso

WASHINGTON Y CIUDAD DEL VATICANO. El papa Benedicto XVI nada hizo en 1980, cuando era arzobispo de Múnich, para impedir que un cura acusado de pedofilia retomara el ejercicio del sacerdocio en una nueva parroquia de Alemania sin someterse antes a una terapia, informó ayer el diario The New York Times.
A fines de 1979, el cura Peter Hullermann fue suspendido en Essen (Alemania) debido a varias denuncias presentadas por padres que lo acusaban de pedofilia. Una evaluación psiquiátrica destacó sus instintos pedófilos, según el reporte en primera plana del matutino neoyorquino.
Poco después, el cardenal Josef Ratzinger, actualmente Benedicto XVI y entonces arzobispo de Múnich, presidió en enero de 1980 una reunión durante la cual se validó el traslado del cura Hullermann de Essen a Múnich.
Unos días más tarde, el futuro Papa fue informado a través de una nota de que el padre Hullermann había retomado su servicio pastoral.
Seis años más tarde, el cura se declaró culpable de agredir sexualmente a varones menores en otra parroquia bávara, después de su traslado a Múnich.
"Este asunto es particularmente interesante porque revela que el cardenal Ratzinger podía iniciar en esa época procesos contra el sacerdote o, al menos, actuar para que nunca más estuviera en contacto con niños", señaló el editorial del Times.
"El padre Hullermann pasó directamente de la vergüenza vinculada a la suspensión de sus funciones en Essen a la posibilidad de trabajar sin restricción alguna en Múnich, aún cuando había sido calificado como un peligro en la carta que solicitaba su traslado", añadió el diario estadounidense.
Por segundo día consecutivo, el Times publica documentos embarazosos para el Vaticano. El jueves pasado, denunció que Benedicto XVI encubrió los abusos sexuales de un sacerdote estadounidense contra 200 niños sordos de una escuela de Wisconsin (norte de los Estados Unidos.
Por su parte, el Vaticano desmintió inmediatamente las acusaciones del rotativo.
En comunicado oficial, el portavoz del Vaticano, Federico Lombari, aseguró que "el artículo de The New York Times no contiene información nueva. El arzobispado (de Múnich) confirma que el entonces arzobispo Joseph Ratzinger no estaba al tanto de la decisión de reintegrar al sacerdote Hullermann en las actividades pastorales de la parroquia".
En la nota, el padre Lombardi especificó que "se rechazan todas las demás versiones como resultado de especulaciones".
El Vaticano recordó que el vicario general de entonces, monseñor Gerhard Gruber, asumió la plena responsabilidad de las decisiones equivocadas tomadas en ese época. (AFP)





