Mauricio Pozo Crespo
mpozo@hoy.com.ec
La democracia descansa en la institucionalidad de los países, lo que significa la presencia de instituciones sólidas, respetables, eficientes y que tengan a lo largo del tiempo, no en cada gobierno, sus propias políticas, sus roles bien definidos y una estructura administrativa, de gestión y operativa que rebase el apetito o la presión del gobierno en funciones.
Lo que se ha observado en los últimos años es un proceso sistemático de destrucción institucional que corta con guadaña y de forma horizontal la estructura institucional del país, que con todas sus falencias, ineficiencias y defectos, se disponía años atrás.
Va a faltar el espacio para enumerar los casos registrados a vista y paciencia de todo el país, aunque con la crítica diaria de los que creemos y buscamos vivir en real democracia. ¿Qué pasó con el bien ganado nombre y prestigio de la diplomacia ecuatoriana? ¿Dónde están los profesionales que deberían dirigir las exigencias del mundo internacional? El desprestigio del Ecuador en materia internacional no será nada fácil de reconstruir cuando esta pesadilla se acabe. Un país con malos amigos, con alianzas de dudosa reputación, con antecedentes de jugar burdamente en los mercados financieros externos, con acciones de hostilidad a gobiernos amigos y a organismos internacionales, una nación cerrada a concretar convenios con nuestros históricos socios comerciales, con intervenciones oficiales en foros externos que, por la falta de experiencia, serenidad y estrategia, nos han desubicado internacionalmente, entre varios ejemplos más, hacen que sea uno de los retos nacionales de los siguientes años si no queremos aislarnos totalmente del mundo y, para rematar, con mala fama.
Un Tribunal Supremo Electoral, hoy llamado Consejo Nacional Electoral que, con el amplio apoyo gubernamental, destituyó a todo un Congreso Nacional, dibujando con ello una de las más vivas expresiones de la ilegalidad en el Ecuador. Hoy día, enredado entre la tecnología, el Gobierno y la oposición y sin dar respuestas a un vergonzoso uso de la base de datos de la población votante. Si hubiera sido una institución independiente, eficientemente manejada y con personal alejado del poder de turno, jamás habría ocurrido una situación de esta naturaleza, peor la obediencia al oficialismo de desconocer y a la fuerza desmembrar la legislatura.
¿Qué justicia nos ampara a todos si los dictámenes de un juez se realizan en las oficinas de abogados particulares? ¿O resoluciones que se emiten en pocas horas cuando una madre soltera debe esperar años a que le otorguen legalmente el derecho a pedir que el padre cumpla con la manutención de su hijo? El caso de El Universo es otra manifestación de la podredumbre de una institución llamada justicia que ni respeta ni se hace respetar. Jueces empleados del ejecutivo que no cumplen el rol que les ha entregado la sociedad. Ni hablemos de instituciones de control ni de otras entidades públicas. No se entiende cómo se puede llamar democracia a un sistema sin instituciones y que funciona de esta forma.
Autor: Mauricio Pozo - mpozo@hoy.com.ec Ciudad Quito







13/Agosto/2012 a las 09:25
Falencias, ineficiencias y defectos adornaban a todas las entidades publicas durante el gobierno mas nefasto de la historia de la humanidad, del que usted tan inescrupulosamente formo parte y que ahora, convertido por arte del birlebirloque en "analista", aparece sin ningun pudor, intentando dar clase de moralidad politica. Señor Pozo ¿usted puede mirarse al espejo sin sonrojarse?
13/Agosto/2012 a las 14:01
Jacobo, hay miles de ecuatorianos, incluído el columnista, que nos miramos cada minuto al espejo sin ninguna vergüenza, ninguno nos vemos el rostro de tonto sumiso ni de narciso. Mírate bien y verás qué refleja tu cara.
13/Agosto/2012 a las 15:21
NI los antiguos, ni los nuevos parasitos en el poder se sonrojan, porque son sinverguenzas, se creen con derecho divino para cometer tropelias; en este pais-mito, jamas hubo democracia decente, recuerdo la diplomacia del pariente de Sixto Duran y otros, entreguismo abyecto; recuerdo las superintendencias que facilitaron el atraco de los banqueros; recuerdo los congresos ratas que no dieron lugar a la sucesion de la sra. Arteaga, ¿cuando hubo instituciones dignas de ese nombre?, todas complices.
18/Agosto/2012 a las 15:36
A no!!! con voz y tu gobierno nefasto, ridículo y corrupto hubieron mejores instituciones!!! Las instituciones que estaban a los pies de los poderes económicos ni siquiera del país, sino del extranjero. Al menos por vergüenza deberías callarte no sin antes ir por cada casa pidiendo perdón por las medidas que implantaste en el Ecuador.