El director del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica ha advertido sobre el riesgo inminente de una explosión fuerte en el Tungurahua por las señales de aumento acelerado de la actividad volcánica. La erupción puede ser mayor que las registradas en julio y agosto de 2006, las más intensas desde que comenzó, en 1999, el proceso de reactivación del volcán, y que dejaron más de 3 000 daminificados, numerosas poblaciones destruidas y pérdidas por sobre los $150 millones en el sector agrícola y ganadero.
El monitoreo del volcán ha ayudado a poner en alerta a los pobladores en la zona riesgo. Por eso fue menor el número de muertos en relación con la magnitud de la erupción, aunque se registraron cinco víctimas mortales.
Es clave, pues, que en estos días se redoble la acción de la Defensa Civil y los organismos de prevención y socorro para apoyar a la población en las zonas de riesgo, en las que solo se ha conseguido una evacuación parcial.
Las promesas gubernamentales de ayuda a los damnificados no se han cumplido o se han cumplido a medias o sin la celeridad que exige la emergencia. El largo proceso eruptivo ha generado una situación crítica para los habitantes de las zonas afectadas, sobre todo en las provincias de Tungurahua y Chimborazo, y ha deprimido la economía de la región. A la prevención para proteger la vida de las poblaciones en peligro debe seguir la atención sin dilatorias a sus necesidades y la ejecución de programas de reactivación productiva y social.
Hora GMT: 11/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
