Por Ana Angulo Benavides
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La reciente salida del director de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu), Juan de Dios Parra, cuya oficina se atribuyó una facultad exclusiva del Estado ecuatoriano al entregar documentos de identidad en la zona de frontera con Colombia, se asemeja a la salida de las tres sobrevivientes del bombardeo al campamento que tenían las FARC en Angostura, ocurrido hace 12 meses.
Si la primera fase de la investigación no hubiese sido tan simple como para creer las versiones de las dos colombianas que dijeron haber sido reclutadas contra su voluntad para realizar labores domésticas, y de la mexicana que dijo haber viajado a la selva esa única vez para conocer a Raúl Reyes, la Fiscalía habría pedido el arraigo para profundizar las indagaciones y probablemente a estas alturas sabríamos, por ejemplo, cuánto tiempo estuvo en el Ecuador ese centro de operaciones de las FARC.
En ese caso, las instancias pertinentes llegaron al extremo de asegurarse que las mujeres estén bien lejos del país y amparadas por el asilo político otorgado por el Gobierno de Nicaragua, para llegar al ridículo de pedir la prisión y hasta la extradición. De antemano se sabe que eso no va a ocurrir, pero algunas autoridades tienen la desfachatez de decir que la investigación se mantiene abierta y seguirá "hasta llegar a las últimas consecuencias".
En el caso de Parra, hace poco más de una semana, el fiscal general declaraba que la Aldhu pudo haber incurrido en los delitos de atentado a la seguridad del Estado, tráfico de influencias y arrogación de funciones (HOY, 19 de febrero de 2008) al entregar 5 000 carnés a los colombianos que viven en la frontera norte, por lo que ofreció investigar a la organización. Al mismo tiempo señaló que su principal directivo podía salir libremente del país, porque no cabía un pedido de arraigo en vista de que no existe un proceso judicial.
Como no podía ser de otra manera, Parra, que hasta mediados de febrero gozó de inmunidades y privilegios especiales concedidos por el Gobierno de hace dos décadas, aprovechó la circunstancia de que aún no había un proceso en marcha y se mudó a Chile, su país de origen. Esto, luego de que prometió quedarse para enjuiciar a varios medios de comunicación. ¿Qué le haría cambiar de opinión tan rápidamente?
La salida del directivo de la Aldhu desinfla la anunciada investigación de la Fiscalía y deja cabos sueltos en el caso que topa a los miembros del organismo Diego Benítez y José Chauvin, quien no tiene problema en admitir su amistad con las FARC y con supuestos narcotraficantes.
Sin embargo, como antes, cualquier medida cautelar llegará tarde.
Hora GMT: 01/Marzo/2009 - 05:06

01/Marzo/2009 a las 12:21
Esta vez tampoco se ha dejado ir el testigo clave...
Se lo ha echado del país mediante DECRETO DEL QUE SABEMOS, igualito que en otros casos, como los funcionarios de la ODEBRECHT, a quienes también se les canceló las visas... ¡Qué coincidencias!, ahora a ellos no solo que les fue bonito, sino que hasta de lo lindo.
De esa forma en este caso, nadie conocerá al detalle quienes gozan del carné del Aldhu, evidentemente no se podrá determinar quienes fueron cedulados por el registro civil mediante el sistema de jureros falsos, quedará en la oscuridad el caso de las sobrevivientes del ataque a la HOSTERÍA DE CONVENCIONES INTERNACIONALES “ANGOSTURA”. Pero sobre todo se tupe más la cortina de humo que nos oculta ¿Cómo llegamos a ser limítrofes con la Soberana Franja de las FARC?
29/Abril/2009 a las 13:04
primero que nada te felisito por tu lavor ademas quiero desirte que tienes un apellido tan espesial para mi pues mi esposa es de apellido ANGULO y es de ECUADOR YO SOY DE GUATEMALA cuidate y que jehova dios te vendiga y guarde a ti y toda tu familia escrivenos a velasquezarreagab@yahoo.com o llamanos area631 6716391esperaremos que te comuniques no nos defraudes chao y as el vien sin mirar a quien VELASQUEZ ANGULO FAMILIA DESDE NEW YORK USA