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Oro negro

Publicado el 16/Septiembre/2008 | 00:06

Por Cecilia Velasco


Una mirada siniestra y fija, hasta peligrosa, tanto como puede serla, está en la fotografía tomada en el Oriente ecuatoriano. ¿Por qué puede haber un rostro así en la zona donde existe la mayor cantidad de especies animales y vegetales por km² en el mundo? Los antecedentes son difíciles, pero no la respuesta; se trata del abogado ecuatoriano que defiende a la Texaco.

Su bufete trabaja paralelamente con la segunda mayor firma legal de los Estados Unidos y se proponen ganar el caso que debería llamarse (y por negligencia mediática y legal no se llama) el Ecuador vs. Texaco.

O, tal vez, la respuesta no sea tan clara, tal vez no solo sea la mirada de un legista maquiavélico que está pensando en los futuros alegatos en la corte. Acaso es la mirada confundida y atormentada de un ser humano que se ha quedado sin argumentos (imaginemos que el dinero no es uno) ante este cuadro (imaginemos que el único problema es paisajístico): un pantano en el que no hay anfibios ni reptiles y es aséptico, y denso y oscurísimo, y exhala un vaho invisible si es que no tiene un tubo de escape y se le ha encendido, que marea y hace sentir una piedra en el estómago y agujas en la cabeza. Sin respuesta, él dirige la mirada a la cámara.

Recuerdo haber visto un reportaje más corto que cualquier publicidad, que ni siquiera era original ni en vivo sobre el abogado demandante, ecuatoriano también, en el mismo caso, pero en contra de la Texaco, al recibir el premio Héroes de CNN. Pedir que lo muestren por TV (¡o al menos que nos lo cuenten!) recibiendo el premio Goldman o "Nobel Verde" sería demasiado.

Pero el asunto, ciertamente, no es solo paisajístico, ni siquiera ecológico. El del pueblo Tetete no fue un etnocidio sistemático (¿o sí? Cómo se llama cuando una etnia se extingue -decir que desaparece me parece una palabra injusta- por culpa directa de un responsable cuya acción tomó menos de tres décadas?) Las estadísticas muestran que en las zonas contaminadas por derrames hay 2 ½ más probabilidades de que una mujer sufra un aborto y que vivir cerca de un pozo aumenta las probabilidades de leucemia infantil. Claramente, no es un asunto paisajístico ni ecológico. Es humano.

Que los demandantes contra la Texaco ganen un caso como este, el más grande en cuanto a daños ambientales se refiere, no solo es justo, sino que sentaría un precedente mundial. El demandante es un abogado humilde y valiente (sobra decir que él y su familia son continuamente amenazados, pero no sobra decir es que su hermano fue asesinado) que se enfrenta a una maquinaria comercial muy bien aceitada.

De pozo en pozo, sigue siendo bombeado, derramado, estancado. Que quede claro: no importa quién lo extraiga, ni siquiera si tiene por apellido "Ecuador": sin un control estricto regular ejercido por las comunidades afectadas, seguirá perseverando en su propia macabra contradicción (da de comer, pero mata).

cevelasco@hoy.com.ec

Hora GMT: 16/Septiembre/2008 - 05:06

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