Opinión de diario HOY
Uno de los efectos previsibles de la recesión internacional para la economía ecuatoriana es la caída del monto de las remesas. Un buen porcentaje de éstas se ha destinado a gastos de consumo. Faltan acciones que motiven y favorezcan la canalización de ese flujo de recursos a la inversión, para sostener el bienestar de las familias que se benefìcian con el envío de recursos del exterior y servirse de las remesas como palanca para el desarrollo del país.
Según un último informe del Banco Central del Ecuador, en el segundo trimestre de 2006 se registraron $711,5 millones como recursos enviados al país desde el exterior, $48 millones menos que los envíos del primer trimestre, y un 7,7% menores que el montos de las remesas en el mismo período del año precedente.
Meses atrás, el BID avizoró la caída de las remesas en América Latina que, en 2007, tuvieron ya un incremento menos dinámico que antes. Sin embargo, en el Ecuador estas llegaron a los $3 000 millones, un equivalente del 7% del PIB.
La contracción del mercado de empleo y la caída del consumo en los Estados Unidos y en Europa inciden sin duda en el decrecimiento de las remesas que, después del petróleo, constituyen el más alto rubro de ingresos. Ha terminado la etapa de acelerado incremento de los envíos de dinero de los ecuatorianos en el exterior a sus familias. Es , por tanto, de la mayor trascendencia que políticas estatales y programas específicos generen incentivos para que las remesas se orienten hacia la inversión productiva.
Hora GMT: 15/Octubre/2008 - 05:11
