Opinión de Diario Hoy
Este día, el país celebra 188 años de la Independencia de Guayaquil. Tras la victoria sobre los soldados españoles, y constituida la Junta Suprema para su gobierno autónomo, Guayaquil continuó participando en la lucha libertadora de lo q ue hoy es el Ecuador, la cual culminó con la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, en la que actuaron también soldados guayaquileños junto a las tropas al mando de Antonio José de Sucre.
La fiesta cívica se celebra en un contexto en el que, en los últimos 16 años, la administración municipal ha ejecutado un ejemplar trabajo de desarrollo y regeneración urbanos y de rescate de la ciudad del caos, el desorden y la corrupción del populismo bucaramista precedente.
Sin embargo, la ciudad es ahora, como lo fue dos décadas atrás, un espacio de confrontación política entre dos antagónicas posiciones, esta vez entre el presidente Correa y el alcalde Nebot, como se reflejó en el referendo.
El futuro de Guayaquil exige comprender el desarrollo propio que ha tenido la ciudad y pasa por el diálogo y los acuerdos con el Gobierno. Atizar la confrontación, perjudica a todos.
Con su dinamismo, trabajo, iniciativas y su ejemplar desarrollo, Guayaquil evidencia la necesidad de profundizar la descentralización y su modelo de autonomía. Su vocación, que surgió con su Independencia, es de unidad y continuo aporte al desarrollo de todo el país. Es la lección cívica de los próceres del 9 de Octubre que se resume en el lema Guayaquil por la patria.
Hora GMT: 09/Octubre/2008 - 05:11
