Opinión de diario HOY
Con la nueva Constitución, el Presupuesto para 2009 deberá sujetarse a las nuevas normas legales. Los primeros 90 días de su gestión, el Ejecutivo tiene la obligación de presentar a la Asamblea Nacional la Pro forma Presupuestaria anual.
Según el Observatorio de la Política Fiscal, las reformas previstas en la Constitución tendrían un costo de $3 700 millones. Si el Gobierno no quiere dejar solo en el papel los incrementos anuales del 0,5% del PIB para educación y salud, los costos del seguro social universal obligatorio que debe financiar el Estado, la extensión de los beneficios de la seguridad social a los desempleados, la ampliación del aparato burocrático, entre otros gastos, necesitará un cuantioso financiamiento presupuestario, que no estuvo en el horizonte de ofertas constitucionales de Montecristi.
Las dificultades serán mayores si cae el precio del petróleo por debajo de los $85 por barril, el precio que de forma poco prudente el Gobierno tomó como referencia para el cálculo presupuestario de 2009.
Por un lado está la necesidad de cumplir las disposiciones constitucionales y, por otro, las limitaciones de la realidad. Y se halla la necesidad, sobre todo, de que sea sustentable en el tiempo el financiamiento de la nueva Constitución. La distancia que media entre los enunciados y la realidad se evidenciará a la hora de ajustar las previsiones presupuestarias a la nueva realidad constitucional. La Pro forma será una prueba de fuego.
Hora GMT: 06/Octubre/2008 - 05:11














06/Octubre/2008 a las 08:07
Efectivamente, los precios del petróleo podrían colapsar por las siguientes razones. Unos meses atrás, discusiones sobre las trayectorias de los precios del petróleo se concentraban en la posibilidad de que suban a US$200/barril. Sin embargo, ahora, como consecuencia de la crisis financiera mundial hay estimaciones que estos precios podrían colapsar a US$50/barril para el tercer trimestre del 2009. Esto podría suceder por las siguientes razones: (a) Un decrecimiento económico en las principales economías del mundo; y, por ende, en la economía de mercados emergentes significará una reducción en la demanda de petróleo a nivel mundial. P. Ej., el estado de California de los EEUU (12% de su población y económicamente si fuese un país, potencialmente un G-7) requiere de un préstamo de US$7.000 millones del gobierno Federal para financiar gastos de entidades estatales como sus escuelas. Debe mencionarse que el estado de California es vulnerable al decrecimiento económico de Asia. El 40% de sus exportaciones fueron hacia allá en el 2007. (b) La oferta de petróleo: OPEP y no OPEP se está incrementando y en el contexto de una demanda menor resultará en un incremento sustancial de las reservas mundiales. (c) Hay una correlación estrecha entre un dólar más fuerte y el precio del petróleo. El dólar se está recuperando y como la relación es inversamente proporcional, el precio del petróleo bajará. En general, habría una desinflación a nivel mundial. Se especula que los EEUU y la Eurozona se acercarían a una deflación, un destino que seria compartido por el Japón nuevamente. Este escenario conduciría a tasas de interés más bajas creando el estímulo necesario para aquellas economías golpeadas duramente por una sequía financiera en el crédito. La región asiática se beneficiaría de precios más bajos del petróleo. La mayor parte de los países de esta región importan entre el 80-100% de sus necesidades petroleras. Sin embargo, por el otro lado, un colapso en el precio del petróleo tendría efectos negativos sobre el desarrollo de tecnologías de producción limpias y mejoras en la eficiencia energética de esta región. Los principales productores de petróleo obviamente se verían seriamente afectados. La mayor parte de los gobiernos del Golfo seguirán gastando enormemente para comprar estabilidad política, pero correrán el riesgo de incurrir en déficits presupuestarios si el precio del barril de petróleo bajase aún más a US$40. La recuperación de la economía de Rusia también sufriría ya que ésta estuvo basada en los precios altos del petróleo. Adicionalmente, estos gobiernos perderían la capacidad para financiar programas nacionales de infraestructura económica y social. Incluyendo, desde luego, el Ecuador que de seguir con su ambicioso programa de gasto público ‘constitucional’ podría terminar des dolarizado. En general, en países dónde sus líderes han ganado mucha popularidad y han incrementado sus gastos fiscales sustancialmente gracias a ingresos altos por concepto petrolero se esperaría que tengan problemas de estabilidad económica. El caso de Venezuela y de Ecuador se puede mencionar en este sentido. Los presidentes Chávez y Correa tendrían presiones populares serias. Sin embargo, un nivel de ingresos petroleros menores significara una caída en las fuentes obvias de corrupción pública.