Por Ernesto Albán Gómez
ealban@hoy.com.ec
El Consejo Nacional Electoral "ha olvidado", o no ha advertido, que la norma internacional que regula la elección de parlamentarios andinos establece que cada candidato deberá tener dos alternos, y no solo uno, como consta en la convocatoria que se encuentra en marcha. No se trata de una cuestión de fondo, por cierto, e ignoro si tendrá alguna repercusión en el Parlamento. Pero resulta realmente incomprensible que un organismo público de ese nivel haya incurrido en semejante omisión. Si agregamos esta nueva "gaffe" a lo ocurrido en el proceso electoral del 26 de abril, es evidente que la imagen que nos va quedando de este Consejo Electoral es realmente deplorable.
Mucho más de fondo y grave es la demora en el escrutinio de tales elecciones. A estas alturas, ni siquiera se ha señalado una fecha final para que sepamos, en términos generales, qué mismo ocurrió en las elecciones del 26 de abril. Los escrutinios han terminado en algunas provincias, en otras, no; se conocen los elegidos para unas funciones, para otras, no. En principio, podríamos sostener que se trata de incompetencia, de imprevisiones, de negligencias, que cada vez agregan más sospechas sobre la forma en que se ha conducido ese proceso. Pero es posible que, tras la demora, haya un propósito político, como señaló hace algunos días Jorge Vivanco, en su columna del diario Expreso. Y, en esta hipótesis, no se trataría de un olvido, sino de un cálculo maquiavélico.
La demora tiene una consecuencia inmediata: la prórroga en sus funciones de los actuales organismos transitorios y de los distintos funcionarios, pues no existe en la Constitución una norma que fije plazos exactos frente a tales situaciones. En efecto, la Constitución dice que el congresillo cumplirá las funciones de la Asamblea hasta que se posesionen los asambleístas elegidos; y agrega que la Asamblea se reunirá 30 días después de "proclamados los resultados de las elecciones de todas las dignidades". Es decir, que habrá que esperar inclusive que se proclamen los resultados de la elección de parlamentarios andinos y de los integrantes de las juntas parroquiales, que se elegirán el 14 de junio.
(Estas curiosas indefiniciones del "régimen de transición", incorporado a la Constitución, se refieren aun al período presidencial. El art. 9 dice que el presidente de la República iniciará su período a los diez días de la instalación de la Asamblea Nacional, fecha, como se ve, todavía en el limbo).
Pero ¿cuál sería el cálculo? Muy simple: mientras más demoren los escrutinios, el congresillo seguirá actuando y aprobará con abrumadora mayoría las leyes que se requieran y archivará todas las iniciativas de fiscalización. Los resultados electorales, aunque todavía no sean oficiales, confirman que el bloque oficial no tendrá mayoría absoluta en la Asamblea y que, por tanto, la aprobación de leyes no será tan sencilla y que, muy posiblemente, el órgano legislativo recuperará la capacidad fiscalizadora que ahora se ha extinguido.
Con tales ejemplos, nos podemos preguntar: ¿en qué se diferencian los comportamientos de la nueva política con los de la vieja política?
Hora GMT: 24/Mayo/2009 - 05:13

24/Mayo/2009 a las 00:46
Según el presidente Correa habría diferencia en las políticas:
La etapa pasada que él la llama "LARGA NOCHE NEOLIBERAL" Y la actual "EL CHUCHAQUE DE LAS EMERGENCIAS DEL SIGLO XXI, aunque en realidad son la misma mermelada con diferente envoltura.