|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

Ojos arriba y ojos abajo

Publicado el 05/Febrero/2009 | 00:07

Por César Ricaurte

cricaurte@hoy.com.ec

Siempre me intrigó la letra de "La fábula de los tres hermanos", una de las canciones más memorables de Silvio Rodríguez. Cuenta la historia del hermano mayor que "iba despierto y bien atento/ a cuanto iba a pasar", pero que por ir solo mirando el detalle, el corto espacio y el plazo menor "ya nunca el cuello se le enderezó/ y anduvo esclavo ya de la precaución". El hermano del medio, en cambio, "iba despierto y bien atento/ al horizonte igual". Pero, qué pasa cuando únicamente se ve a lo lejos, sin prestar atención a lo más inmediato. Rodríguez lo canta: "Este chico listo no podía ver/ la piedra, el hoyo que vencía a su pie / y revolcado siempre se la pasó/ y se hizo viejo queriendo ir lejos adonde no llegó. Llegamos al tercer hermano. Quién "para nunca equivocarse o errar/ una pupila llevaba arriba / y la otra en el andar". Y describe el poeta que este hermano "caminó vereda adentro el que más/ ojo en camino y ojo en lo porvenir". Sin embargo, todo tiene su peligro: "Cuando vino el tiempo de resumir/ ya su mirada estaba extraviada/ entre el estar y el ir".

Como toda fábula, el cuento encierra una enseñanza: por lo menos una. ¿Cuál? Es necesario mirar adelante, lo más lejos posible, tratar de mirar a la distancia, pero también se necesita estar atento a los detalles, a las signos y mensajes más pequeños y/o inmediatos.

Sin embargo, como lo plantea el Don Juan del discutido antropólogo Carlos Castañeda, aún si se logra avanzar en el camino y dominar el conocimiento, hay peligros y/o condiciones (la vejez, por ejemplo) que son definitivamente insuperables. El extravío en palabras de Silvio.

¿Por qué todo este cuento? Porque es algo que debemos tener en cuenta siempre al hacer periodismo. Al analizar momentos como este, por ejemplo. Cuando estamos en los preliminares de un período electoral. Es necesario mirar con atención los detalles, el día a día, lo que pasa en lo inmediato, pero también mirar más allá. El atender a las sensibilidades sociales que están vigentes o insurgen.

Es vital para poder construir análisis que vayan más allá de la expresión de los deseos personales y se convierten en interpretaciones afinadas de los fenómenos sociales. Hay ejemplos muy claros, ahora. En la constitución de las opciones opositoras, por ejemplo. Creo que debemos partir de un principio: el tener una opción opositora que sea una alternativa válida de poder es una necesidad indispensable de una democracia. Sin embargo, hay que estar muy claro que esa opción no existe actualmente en el país y no puede ser construida desde los sets de televisión.

Una buena parte de lo que se quiere presentar como oposición actual no sintoniza con nada. Recupera discursos del pasado. Es malamente agresiva, insultadora, descalificadora, demagoga. Ideológica e ideologizada, sin asiento en la realidad. ¿Qué se debe hacer? El ojo en el detalle (eso es lo que hay) y el ojo al porvenir (¿cómo debe ser? ¿hay oportunidades de construir una real oposición? ¿de qué forma? ¿bajo qué discursos? ¿qué parámetros?).

Solo así podremos avanzar en algo.

Hora GMT: 05/Febrero/2009 - 05:07

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : César Ricaurte 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad