El hecho

Las obras viales son los resultados más visibles de una millonaria inversión, inédita en la historia del país



A un ritmo de gasto de alrededor de $1 000 millones anuales, el Gobierno de Rafael Correa se ha caracterizado por la construcción de importantes obras viales a lo largo del país.

Esa política, destacada por el propio primer mandatario, representa además un impulso a la producción, según sus palabras. "Qué mejor fomento a la producción que reconstruir carreteras, mejorar los puertos, construir nuevos aeropuertos", dijo en uno de sus enlaces radiales sabatinos.

En términos generales, la inversión del Gobierno en obras públicas representa el 13% de Producto Interno Bruto (PIB), cuando en gobiernos anteriores, según Correa, no rebasaba el 5%.

El gasto en obras viales se inició con el plan Relámpago, organizado por el Ministerio de Obras Públicas, que consistió en la adjudicación por emergencia de contratos de carreteras y puentes a lo largo del país. Su resultado no fue del todo satisfactorio por el incumplimiento de varios contratistas, sobre todo en el plazo de entrega de las obras. Las renegociaciones de montos también se dieron, pese a las constantes críticas del presidente Correa a este procedimiento.

En Manabí está probablemente la obra visible más importante durante este Régimen: el puente Los Caras, que une a Bahía de Caráquez con San Vicente, y fue inaugurado en noviembre del año pasado. El trabajo estuvo a cargo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército.

En Esmeraldas también se inauguraron los puentes sobre el estuario del río, que permiten la conexión inmediata del aeropuerto con la ciudad, lo que constituye la más importante obra en esa provincia durante las últimas décadas.

Las carreteras de cemento son otra característica accionaria de este Gobierno. Su construcción permite ahora unir Guayaquil con Cuenca en apenas tres horas, y Cuenca con Loja en dos. En la Amazonía también se levantan vías con esta característica.

Entre los retrasos y reprogramaciones de obras están la antigua Ruta del Sol, hoy conocida como Spondylus. La vía Guayaquil-Machala también está pendiente de su entrega. En la capital de la provincia de El Oro, se amplió la vía de ingreso a la urbe, al igual que la carretera que conduce a Huaquillas, como parte del eje vial que conecta con el Perú. En esa provincia también se inauguró un nuevo aeropuerto en Santa Rosa.

En el Guayas, la obra más importante del Gobierno es el cuarto puente sobre el río Guayas, contratado con la empresa china Guangxi Road por $102 millones. Por dos ocasiones, el Gobierno concedió prórrogas a a esta contratista, que debió haber concluido el puente hace ocho meses. Su nuevo plazo de entrega es agosto de este año.

"La inversión seguirá y la estrategia es invertir inteligentemente, porque sería un error parar en estos momentos", anunció el presidente Rafael Correa.

Cuerpo de Ingenieros del Ejército es el favorito en obras


La empresa de construcción Cuerpo de Ingenieros del Ejército (CIE), que forma parte de las Fuerzas Armadas, resultó ser la adjudicataria de algunos de los contratos más representativos para este Gobierno. El procedimiento para su contratación habitualmente fue producto de las declaratorias de emergencia, lo que obvió los concursos normales previstos en la Ley de Contratación Pública.

La última obra que se inauguró fue el puente Los Caras, que une los cantones Sucre (Bahía de Caráquez) y San Vicente, en Manabí, en funcionamiento desde noviembre del año pasado. Esta es la obra vial más relevante que ha ejecutado la empresa militar en el país.

En junio de 2007 se firmaron 12 contratos viales entre el Ministerio de Obras Públicas y el Cuerpo de Ingenieros. En ese momento, se anunció la inversión de $600 millones solo en contratos a cargo de la empresa constructora estatal.

Los puentes sobre el estuario del río Esmeraldas, también inaugurados el año pasado, fueron ejecutados por el CIE. El aeropuerto de Santa Rosa, inaugurado hace un año en la provincia de El Oro, se incluye en la lista de obras asignadas a los militares.

La Cámara de Construcción de Quito criticó la asignación directa de contratos a esta empresa, porque "ya no se da abasto con tanta obra y termina subcontratando con otros constructores".

Lo que marcó

La primera emergencia. El 26 de enero de 2007, el presidente Rafael Correa renueva la emergencia eléctrica, vigente desde abril del año anterior, en Gobierno de Alfredo Palacio. Fue el comienzo de un procedimiento habitual del Régimen.

El presidente Rafael Correa firmó el 2 de febrero de 2007 el decreto de emergencia para favorecer a unos 2 300 migrantes perjudicados por el cierre de la aerolínea española Air Madrid. El objetivo fue ayudar para que no pierdan su dinero.

La Secretaría del Migrante actuó.

El 12 de marzo de 2007 se firmó la primera emergencia para el sector de la salud. Médicos reclamaban equipamiento, infraestructura y recursos para trabajar. El Gobierno destinó $250 millones para esta primera etapa.

En este mismo mes se firma la emergencia para el sector de la vialidad, lo que permite la inversión directa e inmediata en contratos de carreteras. En este campo se ven las obras más visibles del Gobierno.

Las cárceles entraron en emergencia en junio de 2007.

Tres años y medio después, la situación es invariable en muchas de ellas. Se construyó una nueva cárcel en Santo Domingo de los Colorados y un pabellón, con fondos privados, opera en Guayaquil.

Dos decretos de emergencia se dictaron dedicados a los habitantes de los pueblos perjudicados por la permanente actividad del volcán Tungurahua. El objetivo fue su reubicación, dotando de casas nuevas a los afectados. El Miduvi se encargó.

La educación tuvo su primera emergencia en marzo de 2007. El decreto 189 permitió entregar $45 millones adicionales a su presupuesto al Ministerio de Educación, para la reconstrucción de escuelas, reparto de material escolar y contratación de más profesores.

El patrimonio cultural del país también fue declarado en emergencia, luego del robo de la Custodia de Riobamba, una de las piezas coloniales y religiosas más valiosas, que finalmente fue fundida por sus ladrones.

Los ferrocarriles también entraron en emergencia.

El 30 de septiembre, día de la sublevación policial en rechazo a la eliminación de las condecoraciones dispuesta por la Asamblea, el presidente Correa firmó la emergencia nacional desde el Hospital de la Policía, del que fue sacado por militares luego de un intenso cruce de balas.

En diciembre de 2010 fue declarado en emergencia el edificio de la Asamblea Nacional por la amenaza de que secuelas del 30-S puedan generar "conmoción interna". La duración fue de dos meses. Desde ese entonces, las Fuerzas Armadas resguardan la Asamblea.

La última emergencia fue decretada hace pocos días, el 10 de enero pasado en el sector de la salud. Tiene una vigencia de 60 días y el objetivo es equipar hospitales, contratar personal médico y comprar medicinas, obviando los procesos normales. Se invertirán $50 millones.