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Obra vial desaparece en la capital despues de 40 años

Publicado el 01/Enero/2009 | 00:07

RETROSPECTIVA 2008

Colapso del trébol


A partir del 31 de marzo pasado, la rutina de la capital se alteró drásticamente. El intercambiador de El Trébol, considerado un punto neurálgico de conexión vehicular y peatonal entre el norte, el centro, el sur y los valles, colapsó. A las 14:00 de ese día, en el lugar se formó un boquete, cuyo tamaño inicial era de 15 metros de diámetro y 35 m de profundidad (en forma de cono invertido).

El hundimiento fue producto de la rotura del embaulamiento que atravesaba el antiguo relleno de El Trébol y que recogía las aguas del río Machángara. Sin embargo, su capacidad era de tan solo 119 metros cúbicos por segundo, y las lluvias de esos días hicieron que el río crezca y se sobrepasen los 200 m3/s.

Allí inició el problema. La obra vial construida hace 40 años sucumbía ante la inclemencia de la naturaleza y obligó a las autoridades capitalinas a declarar a Quito en emergencia vial. Las primeras medidas adoptadas fueron la suspensión de clases el 1.º y el 2 de abril y la restricción vehicular en la zona, por la que en un día normal circulaban 94 704 vehículos: 13 032, por la Autopista General Rumiñahui, 25 152 de la av. Pichincha, 25 842 por la av. Velasco Ibarra y 30 678 desde el sur.

Este descomunal daño puso a prueba a los capitalinos, los que respondieron efectivamente al llamado de las autoridades sobre la utilización de vías alternas. A pesar de ello, la ciudad, afectada por múltiples problemas de tráfico, entró en crisis al no contar con suficientes vías de desfogue.

Enseguida, las empresas municipales de Alcantarillado y Agua Potable y de Obras Públicas establecieron medidas técnicas para salvaguardar la vida de los ciudadanos y más de 200 trabajadores, los que iniciaron el desalojo del material urbanístico del sector afectado, con el fin de estabilizar los taludes y aliviar el peso sobre la estructura. El trabajo fue coordinado con Parques y Jardines.

Durante siete días, la única forma de atravesar lo que quedaba de El Trébol era a pie. Los buses que llegaban de los distintos polos de la ciudad no podían ingresar al sector afectado y retornaban a unos 200 metros antes, a los puntos de origen. Ese fue el momento justo para ser solidarios. Muchos invitaban a quienes debían caminar largos tramos para tomar una camioneta o bus, a abordar sus vehículos y acercarlos a sus destinos. Otros emplearon la bicicleta como nuevo medio de transporte.

En El Trébol, el área lucía acordonada y, desde la Tola Alta, los curiosos se apostaban en diferentes puntos para ver el cráter que, con el pasó de las horas, adquiría mayores dimensiones.

Mientras los obreros con maquinaria pesada avanzaban hacia el lecho del Machángara para detectar lo sucedido, las autoridades de tránsito planificaban la forma en que se reanudaría la circulación vehicular.

En el sector de Monjas, se formó una terminal improvisada de buses que venían desde los valles. Desde allí, quienes se dirigían hacia el sur o el norte de Quito debían caminar más de 300 metros para hacer un trasbordo. A mediados de abril, el intercambiador de El Trébol pasó a ser redondel.

Desde entonces, los trabajos no han parado. Del sitio se retiraron 44 mil metros cúbicos de tierra. A fines de abril, se construyó un bypass de 81 m de longitud y un diámetro de 3,5 m, por el que se desviaron las aguas del río Machángara para poder reparar el túnel. En agosto, los técnicos de la Emaap-Q accedieron hasta el interior del túnel e iniciaron la reparación en un área de 50 m (paredes, piso o solera y techo), que terminó en septiembre.

Al momento, se amplía el embaulamiento del río Machángara y se edifica un túnel adicional. Finalizadas las obras, se construirá una estación de transferencia, en cinco hectáreas, equipada con buses articulados, y capacidad para 170 pasajeros. (NJ)

Las obras


Las soluciones planteadas para El trébol son:

Estabilización de taludes y evacuación de aguas subterráneas. Se construye un sistema de drenaje para evacuar las aguas subterráneas. Para ello, se edifican tres pozos con 40 m de profundidad.

Construcción de un pozo de entrada de 16 metros medidos desde la plataforma inferior, ubicada 32 metros debajo de la rasante y construcción del desvío del río.

Construcción de la estructura metálica para la reconstrucción del túnel colapsado.

Reconstrucción del tramo colapsado.

Estudio y diseño definitivo y construcción de un nuevo embaulamiento.

Las cifras



  • 1968 el Ministerio de Obras Públicas construye el embaulamiento de El Trébol



  • Diseño y construcción en la prolongación del embulamiento existente.



  • 94 704 vehículos se estima que circulan al día por el actual redondel de El Trébol



  • 44 000 metros cúbicos de tierra fueron removidos del relleno para llegar al embaulamiento



  • 210 personas, entre obreros y técnicos, trabajaron 24 horas/día en la zona afectada



  • Ampliación y nuevo túnel para la zona


En octubre pasado, se inició la construcción de la prolongación del embaulamiento del río Machángara, en El Trébol, que medirá 281,97 metros, por $2 125 396,85. La obra estaría lista en febrero de 2009. También se construirá un túnel adicional de 480 m de longitud que irá por debajo de la Tola Alta. (NJ)

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