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Obama y su aterrizaje

Publicado el 29/Enero/2010 | 00:14

La reforma del sistema de salud corre el riesgo de caer en un punto cero si los demócratas pierden mayoría

Por Ana María Correa
amcorrea@hoy.com.ec

Pocos personajes de los últimos tiempos han causado tanta expectativa global como Barack Obama. Los ojos del mundo han estado posados sobre él, y un año después, con crisis financiera encima y con un marcado pesimismo en el ánimo de los estadounidenses, este personaje ha tenido que aterrizar forzosamente en una de las circunstancias más complejas que han enfrentado los EEUU. Los desafíos que persisten y su desenlace quizá se parezcan poco a las glamorosas expectativas mundiales de Obama, que hacían de él un cuasi héroe que llegaba al mundo para salvarlo.

El 19 de enero los votantes de Massachusetts le dieron la peor sorpresa que no podía recibir al cumplirse un año de su mandato. Para reemplazar al legendario Edward Kenndy, quien ocupó durante 47 años su curul, los votantes de este estado eligieron a un republicano, Scott Brown, con lo que los demócratas perdieron una de las 60 curules que permitían a los demócratas tener una súper mayoría para poder aprobar cruciales leyes de su agenda de política interna, como la reforma al sistema de salud, que ha sido la principal bandera de Obama durante su gestión. Esta curul en el Senado estadounidense había estado en manos de los demócratas desde 1953 y fue sucedida de la pérdida de las gobernaciones de Nueva Jersey y de Virginia.

Los problemas a los que se enfrenta Obama no son fáciles de resolver. Un grupo importante de senadores y representantes demócratas ha decidido retirarse antes que enfrentar a los votantes en las elecciones de mitad de período, y la popularidad de Obama ha caído en picada.

La reforma del sistema de salud está en una encrucijada y corre el riesgo de caer en un punto cero si los demócratas pierden mayoría. Pero, sobre todo, enfrenta a un país con un sólido 10% de desempleo que empieza a sentir que los ingentes recursos insertados por el Gobierno de Obama para reactivar la economía no han sido tan eficaces cómo se pensaba. Existe la percepción de un Estado gigante, oneroso e ineficiente, que aún no logra revertir los coletazos de la recesión económica de los últimos dos años y que acarrea un inmenso déficit producto de los costos de dos guerras y del agrandamiento del gasto de Gobierno de la gestión de Bush.

El aterrizaje de Obama con la realidad, en muchos sentidos, ha dejado atrás la esperanza que traía el discurso del cambio; sin embargo, puede funcionar como una alerta temprana que permita corregir desajustes. La batalla de Obama contra el statu quo y el reenfoque que está obligado a hacer bien pueden valer para retomar el rumbo. El discurso del estado de la unión fue una buena muestra de un presidente que empieza a pragmatizar sus acciones y se morigera hacia el centro. Hablar de la necesidad de duplicar las exportaciones de los Estados Unidos en los próximos cinco años para generar 2 millones de plazas de empleo y, para eso, suscribir tratados comerciales (con Colombia, Panamá y Corea del Sur), colocar 30 billones de dólares para la reactivación económica a partir de los pequeños emprendedores y liderar la industria que opere con energía limpia fueron algunos de los aspectos destacables. La posición de debilidad actual de Obama probablemente lo obligará a hacer concesiones a los republicanos. El resultado, en todo caso, puede ser una gestión estilo Clinton, si es que asume la adversidad como una verdadera oportunidad.

Hora GMT: 29/Enero/2010 - 05:14

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