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'Nunca olvido mis raíces'

Publicado el 02/Febrero/2010 | 00:13

Bolívar Rosero comenzó lavando pisos, hoy es dueño de un centro comercial



El hecho de que la gente no lo crea, es lo de menos. Lo importante, para este "negro", como se autocalifica, y "cholo", como en ocasiones lo llaman, es que logró triunfar.

Atrás quedó la primera casa de 8 x 12 metros cuadrados, que construyó con material reciclable, por la zona de Las Malvinas, en el suburbio de Guayaquil. "Hacerla no fue facil y fue el inicio de todo", dice con orgullo. Hoy reside en "Pelucolandia", en una de las urbanizaciones de lujo de Samborondón, en una casa de 1 500 metros cuadrados.

Aunque, con cierta modestia reconoce que nunca pensó que él, Bolívar Rosero Andrade, quien empezó como asistente de albañilería, tendría su "castillo" propio, como denomina al edificio patrimonial de La Previsora, ubicado en pleno centro de la urbe, y que hoy es suyo.

Esas no son sus únicas propiedades, pues también lo son los Bahía Mall 1, 2, 3 y 4, Plaza Vernaza, Multicomercio, entre otros bienes que fueron reactivados con su visión progresista y son fuentes de empleo.

Hacerlo no fue sencillo. Rosero debió sobrellevar la muerte de su madre cuando tenía 5 años. Fue criado por sus cinco hermanas y su padre policía, Eugenio Rosero Peña, a quien le llevó la contraria, pues él quería que sea abogado, pero terminó como ingeniero civil.

Entre lágrimas afirma que su padre lo encaminó al éxito, al ver que no se conformó con su uniforme y montó un restaurante. Desafortunadamente, don Eugenio nunca lo vio triunfar. Empezó en Comercial San Agustín, como conserje y un sueldo de 400 sucres al mes.

Su entusiasmo y buen desempeño lo llevaron a dejar la limpieza de pisos por la atención y venta de telas, y de allí pasó a la Gerencia. En 1986 montó su propia tienda: Distelar. La clave fue saber relacionarse con los proveedores y la clientela; apuntó a la venta al por mayor y, a medida que fue ganando dinero, fue ahorrando, creando capital y atreviéndose a más.

Así, hasta que compra su primer inmueble, en la Av. Olmedo y Chile, a la familia Varas, para luego venderlo. En el 2000, emprendió su plan más ambicioso, compró el antiguo Hospital Alejandro Mann y nació Bahía Mall. Y con ello, el primer centro comercial para los informales y la gente de clase media. Con 100 locales y 28 bodegas, todo bajo el sistema de alquiler.

Ese fue el puntal. Hoy invierte en bienes raíces, estos ganan plusvalía, los alquila y con la rentabilidad sigue comprando. Lo hace sin socio alguno, lo que le da mayor tranquilidad. (NMCH)

Así soy yo...


  • Bolívar Cevallos agradece a su padre por las enseñanzas inculcadas para llegar al éxito.

  • Durante el año 2000 realizó la primera venta de un inmueble que adquirió años antes.

Hora GMT: 02/Febrero/2010 - 05:13

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