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Nuevo año

Publicado el 08/Enero/2009 | 00:05

Por Luis Villacrés Smith

El entusiasmo característico de cada fin de año, de ansiar que se acabe para comenzar un nuevo período, en esta ocasión, para una mayoría de ecuatorianos, fue todo lo contrario. Era como si nos aferráramos a que nunca termine y que jamás empiece el nuevo, ya que nos angustiaba el temor y convencimiento, que el nuevo año iba a ser más difícil o peor que el anterior.

La inflación real ha superado dos dígitos. En dolarización eso es inaudito y muy difícil de sobrellevar; más de medio millón de ecuatorianos han perdido su trabajo durante el año anterior; probablemente medio millón más lo perderá durante el presente año; muchas de las industrias que tienen planes u oportunidades de crecimiento o expansión, prefieren hacerlo fuera del país, en países vecinos; otras, teniendo oportunidad de crecer, como el caso del cemento, prefieren no hacerlo, menos invertir; la minería y las inversiones en petróleo están paralizadas.

El Ecuador se ha convertido en un país no deseable, inseguro en todo sentido, hostil al crecimiento y la inversión.

Lo anterior no por culpa de la crisis mundial, esos efectos todavía no los comenzamos ni alcanzamos a sentir en toda su magnitud; nuestra crisis es interna, local, anterior a la mundial, ocasionada por las malas decisiones que en política económica, tributaria, arancelaria se viene dando desde el inicio del Gobierno actual y también por los efectos de decisiones de Gobiernos anteriores.

Como nunca, el Ecuador ha desperdiciado tantos recursos de tres años récord por los altos precios del petróleo, que no se repetirán fácilmente. La soberbia del anterior Gobierno y del actual, hicieron destruir y desmantelar las inversiones extranjeras en esa actividad, soslayar la importancia de promover el crecimiento de nuestro comercio exterior y de muchas otras actividades con excelentes oportunidades de inversión. La industria de la construcción está paralizada. Nos hemos peleado con nuestros amigos tradicionales, hemos renunciado a los beneficios del libre comercio, de la libre actividad económica, hemos incrementado aranceles, comenzamos a limitar y prohibir importaciones, desperdiciamos oportunidades con países de mayor potencial; sin embargo, preferimos iniciar o estrechar relaciones con Irán, Libia, Cuba, Nicaragua.

Hemos creado trabas, impuestos a los préstamos extranjeros, al ingreso y salida de capitales, a todo pago al exterior, incluyendo compras de bienes de capital y materias primas, a los depósitos de la banca en el exterior; controles al patrimonio, impuestos confiscatorios a la herencia. Difícilmente alguien quiere invertir, ahorrar o acrecentar su patrimonio en este país, donde tener, producir, crecer o heredar es penalizado social y económicamente.

La pobre actuación del resto de autoridades, la falta de discernimiento de la Comisión de Legislación, las reiteradas declaraciones del presidente de la República, su actuación y actitudes lo convierten en único responsable del destino y futuro de nuestro país.

villacresl@hoy.com.ec

Hora GMT: 08/Enero/2009 - 05:05

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