Por Teodoro Bustamante P.
Esta es una curiosa expresión, en la cual encontramos tanto un posesivo como esa palabra llena de evocaciones políticas y casi metafísicas: "El Pueblo". En la utilización del posesivo, nos parece encontrar, una reminiscencia de esa idea de reyes y señores feudales que tuvieron en algún momento propiedad sobre poblaciones, sobre sus indios, sus siervos, sus súbditos. En no pocas ocasiones se mostraban insatisfechos de las características de eso que era poseído.
Tenemos un pueblo ignorante, vago, fue y tal vez sigue siendo el lamento de algunos dirigentes que buscan con decepción las causas de nuestro atraso y pobreza. ¿Cómo hacer entonces, para que este pueblo deje de ser tosco e ignorante, vago e ingenuo y por lo tanto fácil víctima de los discursos populistas? Esa es la pregunta que surge de tal aproximación.
A esta visión podemos contraponer otra: justamente la inversa. Podemos encontrar en el pueblo todas las fuerzas y cualidades positivas: un pueblo generoso, trabajador, intuitivo, con un rico y milenario patrimonio cultural. Que se enfrenta a una élite ociosa, banal, ignorante, explotadora y perversa, que es la responsable de todas las desventuras de esa mayoría que es esencialmente buena y pura.
En esta revalorización metafísica del pueblo, podemos optar por una retórica clasista, si enfatizamos su carácter de trabajadores, o podemos acercarnos a concepciones nacionalsocialistas, si enfatizamos su raza, su origen.
Las preguntas políticas que surgen de tales visiones, se referirán, no ya a cómo educar al pueblo sino a como "liberarlo" o tal vez conducirlo hacia su felicidad y grandeza, cómo llevarlo a su verdadera vocación histórica de grandeza y felicidad.
Más allá de las apariencias, estas dos perspectivas, son mucho más similares que opuestas. Las dos hablan del pueblo desde afuera. Y las dos lo hacen irresponsable. En el primer caso por incapacidad, en el segundo por victimización. Los unos buscan civilizarlo, los otros conducirlo. Pero en los dos casos es necesario someterlo. Los unos usarán el látigo y la Policía, los otros a los Gabinetes itinerantes y a los creativos de la Presidencia.
Tal vez hay una perspectiva que sí puede ser diferente, y es la de no salirnos de ese pueblo, saber que no es nuestro, sino que nosotros somos eso. Pasar del "nuestro pueblo" al "nosotros como pueblo", que en realidad significa, nosotros como ciudadanos, es tal vez el paso, para poder percibir, los problemas, las injusticia, que cotidianamente vivimos, pero también los errores que repetidamente cometemos.
Ser capaces de defendernos de los aduladores, que en la política como en el mercado son generalmente los vendedores de bagatelas, y también criticarnos mutuamente con ese respeto que implica el reconocernos mutuamente nuestras responsabilidades y posibilidades.
Construir la solidaridad no es construir el adulo mutuo, sino, al contrario, ser capaces de mirarnos, ver nuestros conflictos, nuestras pobrezas y así buscar y construir soluciones que se basen no en los cambios que nos ofrezcan sino en los que seamos capaces de construir.
tbustamante@hoy.com.ec
Hora GMT: 05/Noviembre/2008 - 05:08

05/Noviembre/2008 a las 08:48
ES FÁCIL SR. BUSTAMANTE RESPONDER A SU PREGUNTA DEL SEGUNDO PÁRRAFO: EDUCANDO AL PUEBLO E IMPIDIENDO A LAS ÉLITES ECONOMICAS LA EXPLOTACIÓN ANCESTRAL A LAS QUE HAN ESTADO ACOSTUMBRADAS DURANTE DECENAS DE AÑOS
05/Noviembre/2008 a las 09:55
Los profesores del MPD han hecho un gran trabajo formando mediocres, así que si queremos revertir esa situación 1.- debemos reconocer que con los profesores del MPD no iremos a ningún lado y eso no cambiara ya que ellos no soltaran la educación nunca.2.- Al estar concientes de que estos “maestros” destruyen la mente de nuestra niñez y juventud, lo que nos toca a los padres es encontrar la manera de formar a nuestros hijos con ideas claras, lógicas, creativas y productivas, y para eso somos nosotros mismos los que tenemos que transformarnos en los maestros de nuestros hijos, leyendo con ellos libros edificantes y de varias fuentes, ensañándoles a tener criterios propios en base a estar informados por varias fuentes. El habernos resistido al TLC es una prueba de que no confiamos en nuestras capacidades, producto de la mediocridad en la que han formado ha nuestro pueblo, Chile tiene TLC, allá hay menos mediocres que acá.
05/Noviembre/2008 a las 11:24
Creo que la clave es la educacion, tanto a nivel de nuevas generaciones como una solucion a futuro, pero como una solucion presente seria alejar de todo ambito educativo la politica que se encuentra enquistada en nuestras universidades estatales, Hablo a nombre de la Universidad Nacional de Loja, donde aun existen los intocables (FEUE), tanto a nivel de los docentes como los estudiantes; para los cualeas es facil hacer y deshacer en este centro educativo. Mientras el ambito Educativo e Investigativo es demaciado mediocre, carente de objetividad y amor a la ciencia; y lo peor de todo una falta de cultura educativa enorme.
05/Noviembre/2008 a las 14:22
Si nos sentimos parte del pueblo, seguramente nos sentimos responsables de la pobredumbre actual a la que hemos llegado: La corrupción es la norma, el autoritarismo y el vocabulario soez son inculcados desde las mas altas esferas del poder, lo vulgar y superfluo se antepone al respeto y la razón.
Estando a miles de kilómetros de distancia pensamos que podemos escapar de ésta realidad. Pero no es así, al menos en mi caso. Vivo al tanto de los últimos acontecimientos, con mayor interés incluso, de cuando vivía en Ecuador. Todo el tiempo hago comparaciones entre dos sociedades completamente diferentes como son la ecuatoriana y la quebequense y saco mis propias conclusiones.
Sería muy largo enumerar todos los pros y contras de una sociedad frente a la otra, pero si cabe decir lo imprescindible que resulta para nuestras vidas la presencia, aunque sea espiritual, de nuestra cultura, de nuestro pueblo.
Ciertamente, educación, empleo, oportunidades, calidad de vida, lo hemos encontrado aquí. Sin embargo, franqueza, honestidad, disciplina y respeto, son normas de conducta que las trajimos con nosotros y que han coincidido con la actitud de la gente de estos lares, lo que nos ha conllevado al desarrollo y a la prosperidad.
Entonces, me parece que nuestros valores están ahí ocultos, dormidos. Pero, tenemos un problema de supervivencia que nos obliga a hechar mano de comportamientos que si bien no están de acuerdo con lo que somos, son necesarios para subsistir.
El gobierno actual refleja los mas grandes defectos de nuestra sociedad y está en nosotros rescatar las virtudes olvidadas, que son muchas. No podemos esperar con los brazos cruzados que el MPD nos devuelva la educación o que el Economista-Presidente destruya nuestra economía. Seamos parte del pueblo. Actuemos ya!