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Notas sobre la crisis

Publicado el 13/Octubre/2008 | 00:09

Por Francisco Rosales Ramos

Empezó con el llamado boom inmobiliario, que se generó a partir de una gran liquidez en el sistema, bajas tasas de interés y los estímulos gubernamentales para que el mayor número de ciudadanos adquiriera vivienda propia. Los bancos otorgaban hipotecas con gran facilidad, sin evaluar la posibilidad de repago por parte de los deudores, "empaquetaban" los préstamos y los vendían a otros bancos o a inversionistas ávidos de ganancias fáciles. Incluso en los EEUU, instituciones semiestatales, Fannie Mae y Freddie Mac, adquirían las carteras hipotecarias con irresponsable facilidad. Todos ganaban mucho dinero, al menos en el papel. El esquema funcionó mientras los precios de las viviendas iban en alza. Se vino abajo cuando el valor de las casas fue menor que el de la deuda. A esto se sumó el aumento de las tasas de interés, que resultó en un mayor valor de las cuotas hipotecarias. La morosidad y las ejecuciones de las hipotecas aumentaron vertiginosamente. La caída del valor de los activos hipotecarios en manos de los bancos, obligó a estos a asumir enormes pérdidas con castigo a sus patrimonios. Algunos de ellos eran insuficientes frente a la magnitud de las pérdidas, lo que produjo la quiebra de algunas instituciones -Lehman Brothers -o fueron forzadamente adquiridas- Bear Sterns, Merryl Linch, Wachovia, etc.- por otras con solvencia suficiente.

La administración Bush y la Reserva Federal, que asumieron el papel de simples espectadores ante la crisis, solo actuaron cuando la infección había contaminado a la mayor parte del sistema en los EEUU, Europa y en algún grado en Asia. Se propuso el famoso paquete de los $700 000 millones para que el Estado pueda adquirir cartera hipotecaria en problemas –con lo cual elimina o reduce la insolvencia de los bancos– y eventualmente la revenda cuando la situación retorne a la normalidad. La experiencia de los ochenta con las instituciones de ahorro y crédito fue positiva, porque la cartera se revendió con utilidad para el Tesoro Americano. La nueva ley prevé también mecanismos para una más estricta supervisión, reinstalar el crédito comercial y proteger a deudores hipotecarios morosos que han actuado de buena fe. Sin embargo la aprobación del paquete fue escabrosa, tardía, contaminada con los intereses electorales de los legisladores, y sobre todo sin liderazgo del jefe de Estado. De no ser porque habrá elecciones generales el próximo 4 de noviembre, habría habido que proponer una receta tercermundista: adelantar las elecciones presidenciales.

La consecuencia, hasta el momento de escribir este comentario, es el desplome de las bolsas de valores de todo el mundo, la presencia de signos inequívocos de una recesión de magnitud, con la consecuencia de que todos los países, en mayor o menor grado, se verán afectados por el crack. Los expertos llaman "corrección del mercado", propio del sistema. Pero el costo será enorme.

rosales@hoy.com.ec

Hora GMT: 13/Octubre/2008 - 05:09



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Comentarios

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  1. 1 Eduardo Jiménez E. desde - Quito

    Asi como pasó en Ecuador en los años noventa, la voracidad de algunos banqueros terminó costandole a todo el mundo. En el afan de vender mas hipotecas implementaron las tasas de interes reajustables, mediante el cual se induce al autoengaño de los clientes, ya que, nunca tendran un aumento en sus ingresos como el reajuste de las tasas lo demanda. Consecuencia, no pudieron pagar y se volvieron morosos, perdiendo sus viviendas en favor de los bancos. Con exceso de inmuebles adquiridos por esa via los bancos saturaron el mercado haciendo caer el valor inmobiliario y contagiando entonces el problema a algunas hipotecas con tasa de interes fija que se iniciaron sin suficiente deposito previo. Quienes hicieron el gran negocio, o mejor dicho la estafa, son los que promovieron ese esquema de financiamiento ajustable para poder luego vender a los bancos a una tasa muy alta. A esos hay que perseguirlos para que desembuchen la guita (soñar no cuesta). Los bancos en problemas empezaron a vender sus inversiones bursatiles para compensar las pérdidas, saturando de oferta el mercado de valores, que finalmente se ha desplomado porque muchos especuladores estan fuera de batalla.

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