Por Alcides Montilla
Termina la campaña por el referendo. Sea cual sea el resultado, todo seguirá en campaña, aunque veo que al "niño" Rafico le saldrá su próximo rival, nada menos que Alberto Acosta, su maestro. Al parecer el "descorchamiento" de la Presidencia de la Asamblea marcó fronteras entre los dos.
Pepe, mi pana me dijo: "Alcides, es como elegir entre el sida y el cáncer". Me reí porque mi amigo no quiere saber de zurdos, y es que no hay país donde hayan llevado bienestar.
El domingo es un día clave: ¡o nos salvamos o nos jodemos! Hay que tener la sabiduría necesaria para no equivocarnos al momento del voto. Cada quien elegirá su opción, yo la mía. La democracia es aceptar el triunfo del adversario cuando se lo gana en las urnas. En mi caso, no estoy a favor de la nueva Constitución. ¡Que hay que hacer los cambios! ¡Por supuesto que sí! Pero no en las condiciones que nos han impuesto. Ha faltado consensos y se ha marginado a la minoría. Una Constitución es para todos y no para los ganadores de las elecciones.
Quienes vivimos en Guayaquil por mucho tiempo (aunque no hayamos nacido aquí, como en mi caso), somos testigos preferenciales de lo que ha ocurrido en esta ciudad desde hace 16 años. Por demás está nombrar las obras de ese gran cambio.
Esta particularidad nos da derecho para refutar las expresiones de gente que no ha nacido aquí y peor ha vivido en Guayaquil cuando dice "que es hora de aplicar un cambio en la ciudad" o que "Guayaquil es uno de los espacios en los cuales se ha atrincherado la oposición más radical al proceso de cambio". (César Rodríguez, revista Vanguardia).
¿De cuál cambio me está hablando Rodríguez? Porque de lo que conozco y he comprobado, aquel cambio empezó, precisamente hace 16 años. Están a la vista. ¿O es que Rodríguez quiere el cambio para volver al pasado?
Insisto: solo los que viven aquí en Guayaquil tienen derecho a opinar de ella. En mi caso no me atrevería a opinar de lo que le hace falta a Quito o Machala o cualquier otra ciudad, simplemente porque no vivo en ellas. Y por último, acuérdense qué era Guayaquil antes de 1992. Eso no se los puede contar nadie, solo el que ha vivido aquí. ¿Estamos?
Termina la campaña por el referendo y no vemos a Correa acompañado de sus asambleístas. ¿Por qué será? ¿Será que no quiere "rivales" ante los electores? ¿O será que la presencia de los asambleístas le quitaría votos en el referendo, por su magra actuación? ¿Con cuántos votos aportarían los asambleístas a la campaña? No hay duda de que los omnipotentes de Montecristi hoy son peones del Ejecutivo, peones impresentables para los electores. ¡De eso no cabe duda!
amontill@hoy.com.ec
Hora GMT: 24/Septiembre/2008 - 05:04














24/Septiembre/2008 a las 12:16
"la fuerza del cambio" fue una frase de campaña muy utilizada en america latina en la decada de los sesenta. La mayoria de los gobiernos que llegaron al poder con esa frase fueron populistas y corruptos. La frase podemos seguirla usando aqui en Ecuador que, junto a Venezuela y Haiti, la semana pasada fuimos calificados como los 3 países que tenemos los gobiernos mas corruptos.
24/Septiembre/2008 a las 13:51
Don Alcides, a los delicuentes y ladrones que solamente pueden conseguir cosas con la violencia, que aparecieron en las fotos de la violenta toma del Tribunal Constitucional por no querer hacer la voluntad del Sr. Correa, como es el caso de César Rodriguez del MPD, quien hace tiempo le tiene hambre a la Corte Suprema de Justicia, no hay que hacerles caso ni propaganda. La opinión de este "caballero" es tan válida como la de un matón a sueldo.
24/Septiembre/2008 a las 17:25
Este Sr. Rodrìguez debe esclarecer los 20 juicios que tiene a su haber.
Pobre de el...sectario, fundamentalista, regionalista y con graves sospechas sobre su actuar en la vida pùblica.